pequeña anie
Poeta que considera el portal su segunda casa
Estas aquí amado mío,
entre los versos y suspiros,
acudiendo al ruego
buscando desatar al fuego...
Siento la suavidad de tus dedos
delineando mis labios,
el palpitar entra en desespero
y el deseo se desnuda fiero...
¡ Han caído los velos!
y las carnes son de fuego,
los labios ejercen con desenfreno
tomando los senderos...
Manos herreras de dulce malicia
la profunda humedad grita
gemidos que envician,
imploro, ruego y suplico
caer en tu hierro encendido...
Sultán de sueños prohibidos
un harén despiertas en mi piel,
seré concubina cada noche
en tu cuerpo sin reproche...
Señor de ardua entrega
cabalgando a mi te aferras,
vuelves a tu niña hembra
mientras los cuerpos tiemblan...
Te amaré y escribiré
versos prohibidos en tu piel.
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