nube blanca
Poeta que no puede vivir sin el portal
Una tranquila tarde campera
entre olivos te entregué mi amor,
era tan puro y limpio
que hasta el cielo se enamoró.
Tus ojos de color negro azabache,
tu cuerpo con tanta hombría,
saliendo de tus labios dulces palabras
con total soberanía.
Gozando de nuestro amor,
nos acompañaba una dulce melodía,
arropándonos al llegar la noche,
el reflejo de la luna nos invadía.