Jose Anibal Ortiz Lozada
Poeta adicto al portal
Te amo sin metáforas,
con las manos vacías y la mirada torpe,
como quien encuentra un billete olvidado en el pantalón,
como quien respira después de un ahogo.
Te amo a las seis de la mañana,
con el olor del café quemándome la lengua,
y a las siete, cuando el tráfico me recuerda
que el amor no paga cuentas ni llena el tanque.
Te amo con las uñas mordidas
y los labios secos de tanto callar.
Te amo con hambre,
con rabia,
con sueño.
A veces, te amo con desgana,
como quien come porque es hora de comer.
Te amo en los días grises,
cuando ni tú ni yo sabemos si esto es amor o costumbre,
si eres tú o la sombra de lo que un día fuiste.
Te amo mal,
a pedazos,
con contradicciones:
te extraño mientras te toco,
te busco mientras me miras.
Y aun así, te amo,
porque no sé amar de otra forma,
porque el amor no es perfecto ni limpio ni eterno.
El amor, amor
mío, es este desastre que somos.
con las manos vacías y la mirada torpe,
como quien encuentra un billete olvidado en el pantalón,
como quien respira después de un ahogo.
Te amo a las seis de la mañana,
con el olor del café quemándome la lengua,
y a las siete, cuando el tráfico me recuerda
que el amor no paga cuentas ni llena el tanque.
Te amo con las uñas mordidas
y los labios secos de tanto callar.
Te amo con hambre,
con rabia,
con sueño.
A veces, te amo con desgana,
como quien come porque es hora de comer.
Te amo en los días grises,
cuando ni tú ni yo sabemos si esto es amor o costumbre,
si eres tú o la sombra de lo que un día fuiste.
Te amo mal,
a pedazos,
con contradicciones:
te extraño mientras te toco,
te busco mientras me miras.
Y aun así, te amo,
porque no sé amar de otra forma,
porque el amor no es perfecto ni limpio ni eterno.
El amor, amor
mío, es este desastre que somos.