coral
Una dama muy querida en esta casa.
TE AMO
Te amo simplemente...
insufrible, infantil y tierno
buscador de bellos sueños.
Te amo anhelante de armonía
rezagada en el tiempo.
Tú, errando a veces...
al encontrar un camino
que dé dicha a tu desvelo.
Te amo con tu calidez y tus defectos,
con tu risa y tus febriles anhelos.
Con tu tierna caricia...
y como todo humano, la injusticia.
Te amo por esa lucha,
entre las oscuras brumas
luchando contra borrascas,
para que nada arrebate,
de tu corazón lo bueno.
Te amo de aquí... hasta el cielo...
mil veces te seguiré queriendo,
por que fuiste más tocado por
un vano sufrimiento...
Siempre mustio y callado...
y tu pecho deshojado...
buscando los principios
que quizás fueron dañados.
Te amo en tu armadura
de un acero rebuscado,
sabiendo que por dentro
tienes un alma sumisa.
Te amo... por tu premura.
para borrar la palabra injusta,
titilando en tus pupilas
amargas lagrimas vivas.
Porque tienes la bendición
de pedir siempre perdón...
y reconocer tu culpa...
¡Te amo mi lindo muchacho!
Me apoyo orgullosa en tu brazo,
por esa batalla que luchas...
con un corazón valiente,
y tus pisadas seguras...
en la arena movedisa.
Coral.
Prudencia Arenas.
Te amo simplemente...
insufrible, infantil y tierno
buscador de bellos sueños.
Te amo anhelante de armonía
rezagada en el tiempo.
Tú, errando a veces...
al encontrar un camino
que dé dicha a tu desvelo.
Te amo con tu calidez y tus defectos,
con tu risa y tus febriles anhelos.
Con tu tierna caricia...
y como todo humano, la injusticia.
Te amo por esa lucha,
entre las oscuras brumas
luchando contra borrascas,
para que nada arrebate,
de tu corazón lo bueno.
Te amo de aquí... hasta el cielo...
mil veces te seguiré queriendo,
por que fuiste más tocado por
un vano sufrimiento...
Siempre mustio y callado...
y tu pecho deshojado...
buscando los principios
que quizás fueron dañados.
Te amo en tu armadura
de un acero rebuscado,
sabiendo que por dentro
tienes un alma sumisa.
Te amo... por tu premura.
para borrar la palabra injusta,
titilando en tus pupilas
amargas lagrimas vivas.
Porque tienes la bendición
de pedir siempre perdón...
y reconocer tu culpa...
¡Te amo mi lindo muchacho!
Me apoyo orgullosa en tu brazo,
por esa batalla que luchas...
con un corazón valiente,
y tus pisadas seguras...
en la arena movedisa.
Coral.
Prudencia Arenas.