Cuando tu amor, con la piel en llamas,
su rosa angélica en pos de mi alma
destiló su aroma de atrapante belleza;
yo,que deshojaba la vida mustiamente,
no volví a ser nunca más el mismo
sobre la humana contextura de mi ser.
Cuando el ámbar deslumbrante de tus ojos
sobre el ébano desértico de mis pupilas
la plácida extensión de tu mirada acentuó;
yo, que angustiaba en el sin sentido de vivir,
no volví a ver la vida bajo el mismo prisma.
Cuando la belleza púrpura de tu alma
se encarnó en el légamo de mi existir
con la hermosura de los nuevos comienzos
y tu amor, de asombrosos sentimientos,
me dijo te amo; yo , que estaba anonadado,
súbitamente resucité... de tí enamorado.
Desde entonces no sé vivir sin tí y sobre
el punto que separa lo eterno de lo temporal,
los latidos de mi corazón sin cesar repetirán,
en la transpariencia de los siglos por venir
este placer intenso de gritarle hoy al mundo :
Te amo, Romina...te amo, mi amor.