Te amo sin dudarlo

Teo Moran

Poeta fiel al portal
Te amo con el alcance de estas palabras
que se prometen cuando llevas el alma
llena de alegría y esta se hace sustantiva
en los inicios legañosos de la mañana.
Te amo porque respiro y piso la tierra
que me retiene y no me deja ir al cielo,
te amo en los mimbres del trigo pajizo
ahora segado y desnudo con su grano,
te amo en las horas funestas y dolidas
mientras las heridas se van cerrando solas,
te amo en la noche más oscura y fría
porque vivo y mi corazón late fuerte
cuando me alcanzas inesperadamente
dentro del velo vaporoso de mi sueño.
Te amo sin dudarlo y sin temor al fracaso,
eres el vergel en el desierto de mis labios,
eres continente y contenido en mis dedos
que con sus yemas ambiciona tu cuerpo,
busca tu piel en la comisura de la locura,
se sabe caminante en las curvas de tu cintura
y peregrino en el salmo de tus latidos.
Te amo sin remedio, te quiero en la sinrazón,
en la nostalgia de tu ausencia en mi cama,
en la melodía de los jilgueros que trinan
dando luz donde solo había confusión,
te amo en el vórtice de la pálida luna
que sin fuerzas se desnuda ante mi ventana
cruzando de lado a lado mi habitación,
ella lleva tu boca, también tu mirada,
tu sonrisa dueña y señora de los instantes,
de los momentos más dichosos del alma
y todo queda por decir y nada se ha de callar
mientras desnudos nos despierta la aurora.
Te amo aún en la lejanía, en la distancia,
te quiero en la esclavitud del sentimiento
que con su rumbo me lleva a lo desconocido,
te amo en irreflexión y en la cordura,
en el desdén de los posibles acasos,
en la posibilidad vital de la esperanza
porque eres la tierra que piso descalzo.
 
Te amo con el alcance de estas palabras
que se prometen cuando llevas el alma
llena de alegría y esta se hace sustantiva
en los inicios legañosos de la mañana.
Te amo porque respiro y piso la tierra
que me retiene y no me deja ir al cielo,
te amo en los mimbres del trigo pajizo
ahora segado y desnudo con su grano,
te amo en las horas funestas y dolidas
mientras las heridas se van cerrando solas,
te amo en la noche más oscura y fría
porque vivo y mi corazón late fuerte
cuando me alcanzas inesperadamente
dentro del velo vaporoso de mi sueño.
Te amo sin dudarlo y sin temor al fracaso,
eres el vergel en el desierto de mis labios,
eres continente y contenido en mis dedos
que con sus yemas ambiciona tu cuerpo,
busca tu piel en la comisura de la locura,
se sabe caminante en las curvas de tu cintura
y peregrino en el salmo de tus latidos.
Te amo sin remedio, te quiero en la sinrazón,
en la nostalgia de tu ausencia en mi cama,
en la melodía de los jilgueros que trinan
dando luz donde solo había confusión,
te amo en el vórtice de la pálida luna
que sin fuerzas se desnuda ante mi ventana
cruzando de lado a lado mi habitación,
ella lleva tu boca, también tu mirada,
tu sonrisa dueña y señora de los instantes,
de los momentos más dichosos del alma
y todo queda por decir y nada se ha de callar
mientras desnudos nos despierta la aurora.
Te amo aún en la lejanía, en la distancia,
te quiero en la esclavitud del sentimiento
que con su rumbo me lleva a lo desconocido,
te amo en irreflexión y en la cordura,
en el desdén de los posibles acasos,
en la posibilidad vital de la esperanza
porque eres la tierra que piso descalzo.
Bella y sentida declaración de amor, desde luego no hay duda de que la ama, me ha gustado tu poema amigo Oskar. Un abrazo. Paco.
 
Te amo con el alcance de estas palabras
que se prometen cuando llevas el alma
llena de alegría y esta se hace sustantiva
en los inicios legañosos de la mañana.
Te amo porque respiro y piso la tierra
que me retiene y no me deja ir al cielo,
te amo en los mimbres del trigo pajizo
ahora segado y desnudo con su grano,
te amo en las horas funestas y dolidas
mientras las heridas se van cerrando solas,
te amo en la noche más oscura y fría
porque vivo y mi corazón late fuerte
cuando me alcanzas inesperadamente
dentro del velo vaporoso de mi sueño.
Te amo sin dudarlo y sin temor al fracaso,
eres el vergel en el desierto de mis labios,
eres continente y contenido en mis dedos
que con sus yemas ambiciona tu cuerpo,
busca tu piel en la comisura de la locura,
se sabe caminante en las curvas de tu cintura
y peregrino en el salmo de tus latidos.
Te amo sin remedio, te quiero en la sinrazón,
en la nostalgia de tu ausencia en mi cama,
en la melodía de los jilgueros que trinan
dando luz donde solo había confusión,
te amo en el vórtice de la pálida luna
que sin fuerzas se desnuda ante mi ventana
cruzando de lado a lado mi habitación,
ella lleva tu boca, también tu mirada,
tu sonrisa dueña y señora de los instantes,
de los momentos más dichosos del alma
y todo queda por decir y nada se ha de callar
mientras desnudos nos despierta la aurora.
Te amo aún en la lejanía, en la distancia,
te quiero en la esclavitud del sentimiento
que con su rumbo me lleva a lo desconocido,
te amo en irreflexión y en la cordura,
en el desdén de los posibles acasos,
en la posibilidad vital de la esperanza
porque eres la tierra que piso descalzo.
Poeta, esta vez me dejas sin palabras en este nudo sin garganta que no se desata para poder llegar a dar verbo a tu obra.
Has narrado el amor en toda su expresión, en todas sus facetas, en todas sus dimensiones, en todas sus cantidades. A tiempo y fuera de tiempo...En luz y oscuridad...En la necesidad y en la plenitud...
Esta vez, tu cuadro, dibuja el amor manando de la tierra, de esos campos que tanto amas y que tu amor inspiran...Que hermoso que cada color , cada pincelada, sea una oda a tu amada...
¡Que maravilloso el sentimiento que os une!
¡Que hermoso suena en tus labios!
Esta vez, me quito el sombrero, pues has superado al "magnifico" poeta, que me narra las sierras...
Un abrazo, Oskar.
 
Gracias por este paseo maravilloso de imágenes pensadas cuidadosamente para enaltecer al amor.
Talentos como el tuyo, se agradecen y se aplauden.
Siempre es un placer leerte, saludos.
 

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