Jose Andrea Kastronovo
Poeta que considera el portal su segunda casa
Te bajé con un hilito una estrella del cielo,
después traje para ti otra del fondo del mar,
te regalé el día del amor una estrella de acero,
quería que no olvidaras que te quiero...
y que este corazón, nunca te podrá olvidar.
Y moví una montaña para llegar a ti,
iluminando con tu mirada mi camino,
no imaginé lo que por ti llegue a sentir,
sé que por nadie, volveré a sentir lo mismo.
Aunque me he sumergido en la tristeza,
por haberte visto tantas veces partir,
siempre te seguiré amando con entereza,
no importa si por eso, un día he de morir.
Y te dejaré las estrellas que traje para ti,
sé que como tú, no dejarán de ser bellas,
aunque ahora de tu lado yo tenga que partir,
no olvides lo que dejé para ti escrito en ellas,
pues nunca olvidaré lo que tú has sido para mi
después traje para ti otra del fondo del mar,
te regalé el día del amor una estrella de acero,
quería que no olvidaras que te quiero...
y que este corazón, nunca te podrá olvidar.
Y moví una montaña para llegar a ti,
iluminando con tu mirada mi camino,
no imaginé lo que por ti llegue a sentir,
sé que por nadie, volveré a sentir lo mismo.
Aunque me he sumergido en la tristeza,
por haberte visto tantas veces partir,
siempre te seguiré amando con entereza,
no importa si por eso, un día he de morir.
Y te dejaré las estrellas que traje para ti,
sé que como tú, no dejarán de ser bellas,
aunque ahora de tu lado yo tenga que partir,
no olvides lo que dejé para ti escrito en ellas,
pues nunca olvidaré lo que tú has sido para mi