Raul Matas Sanchez
Poeta adicto al portal
No sé cómo empezar, si dibujar tu rostro en nuestro espejo,
tomar en brazos tu recuerdo, forjarlo en mil rostros,
dejar a oscuras el paseo de nosotros, buscarte a mil costos,
caminar por esas calles repletas de lluvia, colmadas de soles,
una y otra vez mirando para ver si apareces, en esas caras a oscuras,
o mudas, o inertes caminando por el Santiago de Septiembre,
quizás encontrarte en una bella calle de amanecida, sorpendida,
mirando al suelo, mirando al cielo, en silencio hasta verme,
hasta descansar en tus ojos que miran mi silencio, mi calma y mi euforia,
refugiarme en tu memoria, descubrirte en lienzos, esculturas y palabras,
tropezar en una esquina, volver a recubrirte de cenizas,
tus voces el recuerdo de esas noches,
esos días recorridos en mil paseos, con brotes, con risas,
sonriendo a los paseantes, verdaderos caminantes,
recogiendo las miradas, devolviendo las pisadas,
besando nuestros labios,
en la cercanía y los abrazos,
cursando una colmena de canciones, feroces emociones,
intensas, repletas de colores, también sinsabores,
pero dulces al fin, suaves y calmas, tus manos cariñosas,
envueltas en ropaje de lino y seda,
en marcos de greda,
vestidos de noche, vestidos de gala, para amarnos siempre,
a tiempo y a destiempo, como antes y como ahora,
aunque sea un sueño de Septiembre,
y no seas la que fuiste,
y no sea el que fuí.
Por eso te recuerdo, en esos rostros en medianoche,
en esos ojos que no olvido,
en esa mirada que se fue,
en esa estela que dejaste,
el día que te fuiste,
el día en que abandonaste,
el día en que me abandonaste.
tomar en brazos tu recuerdo, forjarlo en mil rostros,
dejar a oscuras el paseo de nosotros, buscarte a mil costos,
caminar por esas calles repletas de lluvia, colmadas de soles,
una y otra vez mirando para ver si apareces, en esas caras a oscuras,
o mudas, o inertes caminando por el Santiago de Septiembre,
quizás encontrarte en una bella calle de amanecida, sorpendida,
mirando al suelo, mirando al cielo, en silencio hasta verme,
hasta descansar en tus ojos que miran mi silencio, mi calma y mi euforia,
refugiarme en tu memoria, descubrirte en lienzos, esculturas y palabras,
tropezar en una esquina, volver a recubrirte de cenizas,
tus voces el recuerdo de esas noches,
esos días recorridos en mil paseos, con brotes, con risas,
sonriendo a los paseantes, verdaderos caminantes,
recogiendo las miradas, devolviendo las pisadas,
besando nuestros labios,
en la cercanía y los abrazos,
cursando una colmena de canciones, feroces emociones,
intensas, repletas de colores, también sinsabores,
pero dulces al fin, suaves y calmas, tus manos cariñosas,
envueltas en ropaje de lino y seda,
en marcos de greda,
vestidos de noche, vestidos de gala, para amarnos siempre,
a tiempo y a destiempo, como antes y como ahora,
aunque sea un sueño de Septiembre,
y no seas la que fuiste,
y no sea el que fuí.
Por eso te recuerdo, en esos rostros en medianoche,
en esos ojos que no olvido,
en esa mirada que se fue,
en esa estela que dejaste,
el día que te fuiste,
el día en que abandonaste,
el día en que me abandonaste.
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