Te compraré un castillo

R0ME0

Poeta recién llegado
Cuando tu me lo pidas,
amor de mi vida,
te compraré un castillo.

Lo llenaré de flores
y en el foso,
nadará un cocodrilo.

En lo alto de las almenas,
hojas de roble dorado
coronarán el cielo.

Paredes de escarcha y oro,
por donde crece le hiedra
hacia tu alcoba.

Y los tambores de guerra
retumbarán dichosos
en cada latido de mi corazón.

Cuando tu me lo pidas,
amor de mi vida,
te compraré un castillo.

Dos ventanitas
abiertas entre las piedras
como dos ojos.

Un puente levadizo
separando los mundos
que recorro contigo en brazos.

Tres cabezas de dragón
humeantes harán invierno
en su cueva.

Y al trasluz de un dosel de seda
tu desnudez palidecerá cada noche
entre mis piernas,
en el castillo.
 
Última edición:
Bellísimos versos como en la época medieval, con los alcaceres apuntando a la luna, y el amor brillando dentro del corazón. Felicitaciones Romeo por su bellísima poesía, saludos Daniel
 
Querido Daniel, muchas gracias por tomarse la molestia de leer a este aprendiz de poeta. Aprendo mucho con ustedes, muy agradecido por sus palabras.
 
Cuando tu me lo pidas,
amor de mi vida,
te compraré un castillo.

Lo llenaré de flores
y en el foso,
nadará un cocodrilo.

En lo alto de las almenas,
hojas de roble dorado
coronarán el cielo.

Paredes de escarcha y oro,
por donde crece le hiedra
hacia tu alcoba.

Y los tambores de guerra
retumbarán dichosos
en cada latido de mi corazón.

Cuando tu me lo pidas,
amor de mi vida,
te compraré un castillo.

Dos ventanitas
abiertas entre las piedras
como dos ojos.

Un puente levadizo
separando los mundos
que recorro contigo en brazos.

Tres cabezas de dragón
humeantes harán invierno
en su cueva.

Y al trasluz de un dosel de seda
tu desnudez palidecerá cada noche
entre mis piernas,
en el castillo.
Bueno, sólo queda que ella lo pida. Con tan prometedores versos que envuelven una estancia con aroma a medioevo comulgará el encanto de estar.
Grato placer Romeo recorrer esta inspiración que compartes en Casa.
Saludos!
 
Última edición:
Que afortunada la dama que tenga la posibilidad de hacer esa petición. No dudo que lo hará para poder vivir esa experiencia.
 
Bueno, sólo queda que ella lo pida. Con tan prometedores versos que envuelven una estancia con aroma a medioevo comulgará el encanto de estar.
Grato placer Romeo recorrer esta inspiración que compartes en Casa.
Saludos!

Muy amable por leerme estimada Camy. Un hombre enamorado, bien merece la locura de comprar un castillo.
 
Cuando tu me lo pidas,
amor de mi vida,
te compraré un castillo.

Lo llenaré de flores
y en el foso,
nadará un cocodrilo.

En lo alto de las almenas,
hojas de roble dorado
coronarán el cielo.

Paredes de escarcha y oro,
por donde crece le hiedra
hacia tu alcoba.

Y los tambores de guerra
retumbarán dichosos
en cada latido de mi corazón.

Cuando tu me lo pidas,
amor de mi vida,
te compraré un castillo.

Dos ventanitas
abiertas entre las piedras
como dos ojos.

Un puente levadizo
separando los mundos
que recorro contigo en brazos.

Tres cabezas de dragón
humeantes harán invierno
en su cueva.

Y al trasluz de un dosel de seda
tu desnudez palidecerá cada noche
entre mis piernas,
en el castillo.
Ambiente medieval para plasmar ese amor y esos ofrecimentos futuros a la dama.
bella sensibilidad que dan forma a una seduccion regalada entre emociones.
me gustó. saludos amables de luzyabsenta
 
Ambiente medieval para plasmar ese amor y esos ofrecimentos futuros a la dama.
bella sensibilidad que dan forma a una seduccion regalada entre emociones.
me gustó. saludos amables de luzyabsenta

Siempre tan amable Luzyabsenta. Muy agradecido por sus comentarios.
 
Cuando tu me lo pidas,
amor de mi vida,
te compraré un castillo.

Lo llenaré de flores
y en el foso,
nadará un cocodrilo.

En lo alto de las almenas,
hojas de roble dorado
coronarán el cielo.

Paredes de escarcha y oro,
por donde crece le hiedra
hacia tu alcoba.

Y los tambores de guerra
retumbarán dichosos
en cada latido de mi corazón.

Cuando tu me lo pidas,
amor de mi vida,
te compraré un castillo.

Dos ventanitas
abiertas entre las piedras
como dos ojos.

Un puente levadizo
separando los mundos
que recorro contigo en brazos.

Tres cabezas de dragón
humeantes harán invierno
en su cueva.

Y al trasluz de un dosel de seda
tu desnudez palidecerá cada noche
entre mis piernas,
en el castillo.

Cuando se ama se es capaz de regalar todo al se amado, de dejar de comprarnos cosas necesarias con tal de dar un regalo a ese ser tan espcial que llena nuestra vida. Mi saludo cordial.
 

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