E.M Romeo
Poeta recién llegado
Al ritmo de mi palpitar danzábamos,
pareciera un aborigen del África
ante tus misteriosas y caudalosas formas.
Al descenso de la rosa amarilla
suplicara una eterna estadía,
una rosa blanca después de ti.
Y permanece tu aroma
cual jazmín en temporada errada,
y cayera del césped azulino
un poco del néctar de tus labios.
Al ceder ante los cristales rodeados de la noche,
rodeara con mis brazos tu cintura,
me adentrara a la vida real.
Y mediara el glaciar rojizo
tu atenuante partida,
y detuviera el siclo vital,
pero por infortunio soy humano.
Te consumía mi tiempo,
y las flores rápido se deslucían
y tu solo desaparecías en el viento.
pareciera un aborigen del África
ante tus misteriosas y caudalosas formas.
Al descenso de la rosa amarilla
suplicara una eterna estadía,
una rosa blanca después de ti.
Y permanece tu aroma
cual jazmín en temporada errada,
y cayera del césped azulino
un poco del néctar de tus labios.
Al ceder ante los cristales rodeados de la noche,
rodeara con mis brazos tu cintura,
me adentrara a la vida real.
Y mediara el glaciar rojizo
tu atenuante partida,
y detuviera el siclo vital,
pero por infortunio soy humano.
Te consumía mi tiempo,
y las flores rápido se deslucían
y tu solo desaparecías en el viento.
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