William Cohen
Poeta fiel al portal
Te daría mis ojos vida mía,
para que tú, bella mujer,
fueras la tenue luz de mi camino...
Te daría mi voz, para poder escucharte,
sin parar, una y otra vez, todas las noches...
Te daría mi boca, para que sin pensarlo alguna vez,
la acercaras a la tuya, porque sólo así,
podría yo, tener ese ansiado beso...
Te daría mis brazos,
para lograr verte realizada
y volando hacia tus sueños, siempre, siempre...
Te daría mis pies,
para que pudieras correr hacia mí cada vez que quisieras verme...
Te daría también,
ese artefacto extraño que contengo en el pecho,
para que así, te atrevieras a desnudar mis sentimientos y tomarlos lentamente...
Te daría mi vida, para que tú,
simplemente me siguieras queriendo el día de mañana...
Te daría lo que fuera,
para que me abrazaras fuertemente,
tan fuertemente, que ni siquiera pueda continuar respirando...
Te daría todos y cada uno de mis desvelos,
para hacer realidad todos los sueños míos,
que mecen en tu boca, y en tus brazos...
Desearía mi muerte,
para que te mantuvieras a mi lado,
hasta el amanecer y hasta el atardecer de un sólo día...
Porque si tú, si tan sólo tú, me lo pidieras,
si acaso algún día se te ocurriese pedirme que me quede contigo,
Amor del alma,
para que tú, bella mujer,
fueras la tenue luz de mi camino...
Te daría mi voz, para poder escucharte,
sin parar, una y otra vez, todas las noches...
Te daría mi boca, para que sin pensarlo alguna vez,
la acercaras a la tuya, porque sólo así,
podría yo, tener ese ansiado beso...
Te daría mis brazos,
para lograr verte realizada
y volando hacia tus sueños, siempre, siempre...
Te daría mis pies,
para que pudieras correr hacia mí cada vez que quisieras verme...
Te daría también,
ese artefacto extraño que contengo en el pecho,
para que así, te atrevieras a desnudar mis sentimientos y tomarlos lentamente...
Te daría mi vida, para que tú,
simplemente me siguieras queriendo el día de mañana...
Te daría lo que fuera,
para que me abrazaras fuertemente,
tan fuertemente, que ni siquiera pueda continuar respirando...
Te daría todos y cada uno de mis desvelos,
para hacer realidad todos los sueños míos,
que mecen en tu boca, y en tus brazos...
Desearía mi muerte,
para que te mantuvieras a mi lado,
hasta el amanecer y hasta el atardecer de un sólo día...
Porque si tú, si tan sólo tú, me lo pidieras,
si acaso algún día se te ocurriese pedirme que me quede contigo,
Amor del alma,
sin vacilar,
me quedaría,
para siempre,
toda la vida,
ahí contigo,
junto a ti.