hugui
Poeta recién llegado
Hoy después de tanto
arranco de un aguacatero
siete hojas que hierven
en un litro de agua
por diez minutos.
Admirado de cuánto he dejado pasar
teniendo a disposición
tanta bondad natural.
Apago el fuego.
Mis ojos fijos en la tetera.
Ese rojo característico en que
se torna el líquido de un instante a otro.
Mi mente transportada.
Tres décadas atrás y en la mesa
otros comensales.
Alrededor padres y hermanos.
En fin, la nostalgia.
Hoy llamo a los niños a sentarse,
y les hablo de las bondades
del té en cuestión,
y también no sé por qué
del tiempo que pasa pronto.
Ellos no me entienden,
como yo no entendía,
y sigo casi sin entender.
Pero ahora sé que intuía.
Sé que el árbol tan solo estaba ahí
porque arracarle sus hojas
también me acabaría doliendo a mí.
arranco de un aguacatero
siete hojas que hierven
en un litro de agua
por diez minutos.
Admirado de cuánto he dejado pasar
teniendo a disposición
tanta bondad natural.
Apago el fuego.
Mis ojos fijos en la tetera.
Ese rojo característico en que
se torna el líquido de un instante a otro.
Mi mente transportada.
Tres décadas atrás y en la mesa
otros comensales.
Alrededor padres y hermanos.
En fin, la nostalgia.
Hoy llamo a los niños a sentarse,
y les hablo de las bondades
del té en cuestión,
y también no sé por qué
del tiempo que pasa pronto.
Ellos no me entienden,
como yo no entendía,
y sigo casi sin entender.
Pero ahora sé que intuía.
Sé que el árbol tan solo estaba ahí
porque arracarle sus hojas
también me acabaría doliendo a mí.