Jose Anibal Ortiz Lozada
Poeta adicto al portal
Te dejo de amar… si tú lo haces primero,
si tu boca se cansa de pronunciar mi nombre
o tus manos de buscarme en el aire de las madrugadas.
Te dejo de amar, te lo juro,
si decides que mis silencios ya no llenan tus vacíos
y mis ojos no te dicen nada nuevo.
Te dejo de amar, pero solo si tú olvidas primero
el camino que trazamos entre sábanas y promesas,
si tus sueños ya no encuentran su sombra en los míos.
Te dejo de amar, lo prometo,
si tus abrazos se sienten como adiós
y tus besos tienen el sabor del olvido.
Pero si no, si sigues amándome con tus dudas,
con tu risa rota y tus ganas a medias,
si me sigues amando con esa manera extraña
de quedarte incluso cuando te vas,
entonces, te advierto:
no dejaré de amarte ni un solo segundo,
ni aunque me lo pidas, ni aunque me lo implores.
Te dejo de amar… si tú lo haces primero.
Pero solo si tú encuentras el valor
de apagar este incendio que nos consume.
Yo, por mi parte, me quedo,
en este juego donde nadie gana,
y ambos perdemos.
si tu boca se cansa de pronunciar mi nombre
o tus manos de buscarme en el aire de las madrugadas.
Te dejo de amar, te lo juro,
si decides que mis silencios ya no llenan tus vacíos
y mis ojos no te dicen nada nuevo.
Te dejo de amar, pero solo si tú olvidas primero
el camino que trazamos entre sábanas y promesas,
si tus sueños ya no encuentran su sombra en los míos.
Te dejo de amar, lo prometo,
si tus abrazos se sienten como adiós
y tus besos tienen el sabor del olvido.
Pero si no, si sigues amándome con tus dudas,
con tu risa rota y tus ganas a medias,
si me sigues amando con esa manera extraña
de quedarte incluso cuando te vas,
entonces, te advierto:
no dejaré de amarte ni un solo segundo,
ni aunque me lo pidas, ni aunque me lo implores.
Te dejo de amar… si tú lo haces primero.
Pero solo si tú encuentras el valor
de apagar este incendio que nos consume.
Yo, por mi parte, me quedo,
en este juego donde nadie gana,
y ambos perdemos.