Te dejo en paz,
dejo tu sonrisa y tu alma en calma,
como la brisa peina las espigas en un campo resplandecido de sol,
con la liviandad del vuelo inanimado de una pluma,
y la calidez de una tarde de verano.
Te dejo con esos niños que siempre te sonríen,
y me quedo en el silencio de este mundo sin mapa recordándote,
te dejo y me quedo en la ausencia de los tiempos que se ausentaron antes de tiempo.
Te dejo en la tranquilidad,
libro tus manos de las mías,
corto las cuerdas que te asfixian,
y te doy la porción de mi aire.
Te dejo con tu humanidad y escondo la mía,
te regalo mis cielos y mis soles,
y me quedo con tus lluvias e inviernos.
Te dejo y me visto de vagabundo para que no me reconozcas,
y me quedo estático en el tiempo repasando tu sonrisa en algún rincón donde no moleste a tu alegría.
Te dejo con las palabras incorrectas en hojas en blanco que me alejaron de las orillas,
te dejo pero me quedo con la eternidad, la hermosura y la paz de tu sonrisa.
dejo tu sonrisa y tu alma en calma,
como la brisa peina las espigas en un campo resplandecido de sol,
con la liviandad del vuelo inanimado de una pluma,
y la calidez de una tarde de verano.
Te dejo con esos niños que siempre te sonríen,
y me quedo en el silencio de este mundo sin mapa recordándote,
te dejo y me quedo en la ausencia de los tiempos que se ausentaron antes de tiempo.
Te dejo en la tranquilidad,
libro tus manos de las mías,
corto las cuerdas que te asfixian,
y te doy la porción de mi aire.
Te dejo con tu humanidad y escondo la mía,
te regalo mis cielos y mis soles,
y me quedo con tus lluvias e inviernos.
Te dejo y me visto de vagabundo para que no me reconozcas,
y me quedo estático en el tiempo repasando tu sonrisa en algún rincón donde no moleste a tu alegría.
Te dejo con las palabras incorrectas en hojas en blanco que me alejaron de las orillas,
te dejo pero me quedo con la eternidad, la hermosura y la paz de tu sonrisa.
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