Alas de marioneta
Poeta asiduo al portal
Con lo que le sobraba de piel a mis rodillas contra el suelo,
una mañana te di las gracias y el mundo amaneció de nuevo.
Una estrella me guiño a escondidas, me acarició la espalda un lucero,
te reflejaste en el cristal en mis gafas
y el mundo fue del color de los sueños.
Con la huella que me olvidé en tu piel, escalé tu cuerpo,
con el beso de anteayer, alimenté de flores los desiertos,
con los arañazos de mi espalda, le fabriqué las velas a un velero,
lo eché a volar, remé sin rumbo y como siempre, llegué a tu puerto.
una mañana te di las gracias y el mundo amaneció de nuevo.
Una estrella me guiño a escondidas, me acarició la espalda un lucero,
te reflejaste en el cristal en mis gafas
y el mundo fue del color de los sueños.
Con la huella que me olvidé en tu piel, escalé tu cuerpo,
con el beso de anteayer, alimenté de flores los desiertos,
con los arañazos de mi espalda, le fabriqué las velas a un velero,
lo eché a volar, remé sin rumbo y como siempre, llegué a tu puerto.