Te diviso lejos

alicia Pérez Hernández

Poeta que no puede vivir sin el portal
Te diviso lejos

No me faltes… no me faltes!
No me faltes las madrugadas
que te busca mi sueño.
Y mi despertar te desea,
te desea en los labios,
en las uñas, en la piel húmeda,
donde se corta la respiración,
en las entrañas, dónde te sueño.
En el cristal de la ventana verde,
donde ya no vienes.
En el horizonte de mi pensamiento
te diviso lejos… en amaneceres rojos,
y alfalfa amarilla, donde estuvimos.
No me era fácil buscar tus ojos,
pero siempre los vi, ¡Desde aquí!
Las mañanas se viten de ti,
y me dejan besos colgados,
en la ventana verde de tus recuerdos.
Antier, no comí, no tenía apetito,
leí tus poemas y lloré…
me abandoné en mi sillón preferido,
para olvidarte.
Y cuando desperté,
estabas en un lado de mí, y me leías,
Llamó corazón, del poeta Antonio Machado
tu escritor favorito.
Y me volví a dormir, para verte llegar
pero no te vi llegar,
me doy cuenta que me faltas
te rogué tanto…
¡No me faltes!
mi voz se ahogó, en el silencio de tu ausencia.

Alicia Pérez Hernández
No es la pluma la que escribe, es el alma
Todos los derechos reservados©

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Te diviso lejos

No me faltes… no me faltes!
No me faltes las madrugadas
que te busca mi sueño.
Y mi despertar te desea
te desea, en los labios,
en las uñas, en la piel húmeda,
donde se corta la respiración,
en las entrañas, dónde te sueño.
En el cristal de la ventana verde,
donde ya no bienes.
En el horizonte de mi pensamiento
Te diviso lejos… en amaneceres rojos,
Y alfalfa amarilla, donde estuvimos.
No me era fácil buscar tus ojos,
pero siempre los vi, ¡Desde aquí!
Las mañanas se viten de ti,
y me dejan, besos colgados
en la ventana verde, de tus recuerdos.
Antier, no comí, no tenía apetito,
leí tus poemas y lloré…
me abandoné en mi sillón preferido,
para olvidarte.
Y cuando desperté,
estabas en un lado de mí, y me leías,
Llamó corazón, del poeta Antonio Machado
tu escritor, favorito.
Y me volví a dormir, para verte llegar,
pero no te vi llegar,
doy cuenta que me faltas.
Yo que te rogué tanto…
¡No me faltes!
Y mi voz se ahogó en el silencio de tu ausencia.

Alicia Pérez Hernández
No es la pluma la que escribe, es el alma
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Nostalgia y melancolía se dan la mano en tus letras para componer un poema bello y emocionante. Me gustó sin remedio amiga Alicia. Un abrazo. Paco.
 
Te diviso lejos

No me faltes… no me faltes!
No me faltes las madrugadas
que te busca mi sueño.
Y mi despertar te desea
te desea, en los labios,
en las uñas, en la piel húmeda,
donde se corta la respiración,
en las entrañas, dónde te sueño.
En el cristal de la ventana verde,
donde ya no bienes.
En el horizonte de mi pensamiento
Te diviso lejos… en amaneceres rojos,
Y alfalfa amarilla, donde estuvimos.
No me era fácil buscar tus ojos,
pero siempre los vi, ¡Desde aquí!
Las mañanas se viten de ti,
y me dejan, besos colgados
en la ventana verde, de tus recuerdos.
Antier, no comí, no tenía apetito,
leí tus poemas y lloré…
me abandoné en mi sillón preferido,
para olvidarte.
Y cuando desperté,
estabas en un lado de mí, y me leías,
Llamó corazón, del poeta Antonio Machado
tu escritor, favorito.
Y me volví a dormir, para verte llegar,
pero no te vi llegar,
doy cuenta que me faltas.
Yo que te rogué tanto…
¡No me faltes!
Y mi voz se ahogó en el silencio de tu ausencia.

Alicia Pérez Hernández
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Trago saliva, pero estoy contigo.
¡Traje Nardos! Como angel de tu vera.
¡Ah! ALI, el jardín de su alma seguro que florece con tus lágrimas.
Tu voz es fina aguja que cose en silencio, más tu amor es el hilo, que puntada a puntada, verso a verso va bordando un poema,
El sentimiento en tan grande medida embriaga todo tu ser, que se abandona como barquito a la deriva en el mar del amor.
En tu interior, me muevo y abrazo para calentar tan grande espacio en tu corazón.
Mis caricias del alma sean dulces caramelos para paliar tu amargo sabor.
Vidal


nardos1385.jpg
 
Las siluetas fantasmales del ser amado vuelven en cada latido a nuestra alma, imposible olvidar los instantes vividos,solo resta sonreir y esperar el momento para unirse por la eternidad. Un placer pasar por su tierna, triste pero hermosa poesía, reciba mi más cordial saludo.
 
Creo que hay ojos y miradas que se ven con el corazón, contemplando hacia adentro, donde los recuerdos se vuelven presencia, aunque el ser amado ya no esté. Este poema es precioso Alicia, tus versos tocan las almas.
Un abrazo.
 
Te diviso lejos

No me faltes… no me faltes!
No me faltes las madrugadas
que te busca mi sueño.
Y mi despertar te desea,
te desea en los labios,
en las uñas, en la piel húmeda,
donde se corta la respiración,
en las entrañas, dónde te sueño.
En el cristal de la ventana verde,
donde ya no vienes.
En el horizonte de mi pensamiento
te diviso lejos… en amaneceres rojos,
y alfalfa amarilla, donde estuvimos.
No me era fácil buscar tus ojos,
pero siempre los vi, ¡Desde aquí!
Las mañanas se viten de ti,
y me dejan besos colgados,
en la ventana verde de tus recuerdos.
Antier, no comí, no tenía apetito,
leí tus poemas y lloré…
me abandoné en mi sillón preferido,
para olvidarte.
Y cuando desperté,
estabas en un lado de mí, y me leías,
Llamó corazón, del poeta Antonio Machado
tu escritor favorito.
Y me volví a dormir, para verte llegar
pero no te vi llegar,
me doy cuenta que me faltas
te rogué tanto…
¡No me faltes!
mi voz se ahogó, en el silencio de tu ausencia.

Alicia Pérez Hernández
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Que nunca nos falte la inspiración para plasmar esas imágenes que nos apretan el alma.
Un placer leerte!
 
Bellisimo Alicia, se siente el dolor, el sentimiento, las lagrimas. Descrito bellamente como tu solo lo sabes hacer. Felicitaciones.
 
Querida amiga tu poesía con la misma añoranza del primer día y el mismo dolor, quisiera saber algo de ti en privado. Te quiere tu amiga hermana a la distancia. Tus letras llegan al corazón del lector
 
Te diviso lejos

No me faltes… no me faltes!
No me faltes las madrugadas
que te busca mi sueño.
Y mi despertar te desea,
te desea en los labios,
en las uñas, en la piel húmeda,
donde se corta la respiración,
en las entrañas, dónde te sueño.
En el cristal de la ventana verde,
donde ya no vienes.
En el horizonte de mi pensamiento
te diviso lejos… en amaneceres rojos,
y alfalfa amarilla, donde estuvimos.
No me era fácil buscar tus ojos,
pero siempre los vi, ¡Desde aquí!
Las mañanas se viten de ti,
y me dejan besos colgados,
en la ventana verde de tus recuerdos.
Antier, no comí, no tenía apetito,
leí tus poemas y lloré…
me abandoné en mi sillón preferido,
para olvidarte.
Y cuando desperté,
estabas en un lado de mí, y me leías,
Llamó corazón, del poeta Antonio Machado
tu escritor favorito.
Y me volví a dormir, para verte llegar
pero no te vi llegar,
me doy cuenta que me faltas
te rogué tanto…
¡No me faltes!
mi voz se ahogó, en el silencio de tu ausencia.

Alicia Pérez Hernández
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Alli esta entre la intensa profundidad del sentimiento.
la ausencia que paraliza el arrastre de la vida, son
momentos de arraste que sajan el camino de una
necesidad interior. tristeza y melancolia abundadas
en un poema excelente. felicidades. luzyabsenta
 

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