venezia lesseps
Poeta recién llegado
Te encontraré en una noche de plenilunio.
¡Cómo se asoma al mar la triste luna
después de puesto el sol tras la colina!
¡Cómo acaricia el viento la salina
convexidad sedienta de la duna!
Así esperé, anhelante, en el camino
para escuchar tu voz de almendro rosa,
-inalcanzable voz- que me desposa
al pertinaz dolor de mi destino.
Y en el perpetuo errar de este infortunio,
de no poder morir, sin ser amada
te buscaré, mi amor, sin un reproche,
y en el destello azul de plenilunio
te encontrará mi sombra enamorada
para besar los labios de la noche.
Venezia
¡Cómo se asoma al mar la triste luna
después de puesto el sol tras la colina!
¡Cómo acaricia el viento la salina
convexidad sedienta de la duna!
Así esperé, anhelante, en el camino
para escuchar tu voz de almendro rosa,
-inalcanzable voz- que me desposa
al pertinaz dolor de mi destino.
Y en el perpetuo errar de este infortunio,
de no poder morir, sin ser amada
te buscaré, mi amor, sin un reproche,
y en el destello azul de plenilunio
te encontrará mi sombra enamorada
para besar los labios de la noche.
Venezia