David Sanz García
Poeta recién llegado
A ti, que sé que me esperas en alguna parte,
A ti, que seguramente ahora andes llorando,
Refugiada, dolida, encerrada en tu baluarte
Preguntándote simplemente ¿hasta cuándo?
A ti, que también esperas algo que no regresa,
Seguro que ya has sentido al dormir que existía,
Dejemos de ser de una vez la maldita presa
de este monstruo que devora cada gramo de alegría
A ti, sí a ti, mi acierto, mi destino, mi futuro
Te dedico el primer poema de nuestro encuentro,
Porque si asomas la cabeza me verás seguro,
Allá donde tus sueños se esparcen con el viento.
A ti que aún no revelas tu nombre ni tu rostro,
También te desviviste luchando en vano,
Y sientes que sólo te queda este camino angosto
Por el que caminar sola, sin nadie de la mano.
Un día nos encontraremos, dalo por hecho,
no sé si de nuevo, no sé si por primera vez,
no existirán las heridas que nos oprimen el pecho
ni las vendas que nos impiden apenas ver.
Hasta ese día jugaré a imaginar embobado,
De qué color serán tus ojos, a qué olerá tu pelo,
cuánto tardará un beso en convertir el pasado
En algo que nunca más nos devuelva al suelo.
Por eso tengo un presente que ofrecerte,
Algo que te guíe hasta donde me hallo sentado,
Algo que será capaz de enloquecerte
si lo abre la niña a la que seguro has encerrado
Te regalo mi don, algo que nunca muere,
Algo que tampoco te supieron valorar,
Te regalo mi magia, ¿la quieres?
Entonces es tuya, sólo venla a buscar