En el ocaso de los vientos
cantaron los crines al cielo,
mientras mi montura
se desdibujaba
sucumbiendo dentro de la Tierra.
Tallaban tu nombre
con cinceles,
con plumas
y carbones,
mis recuerdos.
Sin embargo,
era todo un paisaje
disuelto
por el corrosivo calor
del desierto.
Aún así te entrañaba,
te entrañaban
los colores de mi cuerpo
cantaron los crines al cielo,
mientras mi montura
se desdibujaba
sucumbiendo dentro de la Tierra.
Tallaban tu nombre
con cinceles,
con plumas
y carbones,
mis recuerdos.
Sin embargo,
era todo un paisaje
disuelto
por el corrosivo calor
del desierto.
Aún así te entrañaba,
te entrañaban
los colores de mi cuerpo