<<HIPOLITO>>
Poeta asiduo al portal
Te entrego mi soledad
a dos manos y amarrada,
mi cómplice en el llanto
mi amante que nunca exigió nada,
te entrego mi día de mañana
mi confusa forma de amarte
mi distancia que nunca se acorta,
te entrego mi desazón y mi lucha
guardando la envidia del prójimo
entregándole siempre mi otra mejilla,
te entrego mi silencio majadero
el que has buscado sin aliento
el que nunca te ah respondido.
Te entrego mi miedo
el amigo que más detesto,
la razón de una causa
es el delirio del perseguido
es la culpa de mi conciencia,
te entrego mi amor secreto
que sin ser 14 de febrero
ahí lo tienes derrochándose,
ese que busca del beso
algo más que una unión carnal,
ese que ha hecho de mí
un devoto amigo, compañero y amante
a pesar de nuestra frontera eh indiferencias.
Te entrego mi alma
mi promesa de un amor inmortal,
la lealtad de mis deseos e instintos…
todos mis defectos e ínfimas virtudes,
te entrego una lluvia de invierno
sin aviso, frontal y diurna,
te entrego mis años
donde risa y llanto conviven
donde el polvo adorna mis rincones,
te entrego mi cansancio y viceversa
el enredo de mis palabras
reclamándonos justamente, por este silencio.
Y si la vida más te golpea... déjala, solo ella sabe porque lo hace.
a dos manos y amarrada,
mi cómplice en el llanto
mi amante que nunca exigió nada,
te entrego mi día de mañana
mi confusa forma de amarte
mi distancia que nunca se acorta,
te entrego mi desazón y mi lucha
guardando la envidia del prójimo
entregándole siempre mi otra mejilla,
te entrego mi silencio majadero
el que has buscado sin aliento
el que nunca te ah respondido.
Te entrego mi miedo
el amigo que más detesto,
la razón de una causa
es el delirio del perseguido
es la culpa de mi conciencia,
te entrego mi amor secreto
que sin ser 14 de febrero
ahí lo tienes derrochándose,
ese que busca del beso
algo más que una unión carnal,
ese que ha hecho de mí
un devoto amigo, compañero y amante
a pesar de nuestra frontera eh indiferencias.
Te entrego mi alma
mi promesa de un amor inmortal,
la lealtad de mis deseos e instintos…
todos mis defectos e ínfimas virtudes,
te entrego una lluvia de invierno
sin aviso, frontal y diurna,
te entrego mis años
donde risa y llanto conviven
donde el polvo adorna mis rincones,
te entrego mi cansancio y viceversa
el enredo de mis palabras
reclamándonos justamente, por este silencio.
Y si la vida más te golpea... déjala, solo ella sabe porque lo hace.