claudiorbatisti
claudiorbatisti
Te entrego
Te entrego,
mis noches insomnes,
con largos tragos
de cielo y luna.
Y sobre montañas,
la brisa de mares recorridos
hacia amaneceres remotos.
Te entrego,
el sol virgen de la mañana
sobre un fabuloso sembradío,
doradas columnas
de trigo maduro.
Te brindo,
los mediodías,
sobre la cresta de la cascada,
y los ocasos
a los pies de valles y colinas,
entre ramas de cerezos animadas
de nidos,
y tú acoges la maravilla
de la creación,
y el temblor de cielo.
Yo vivo en la corteza
de mi tallo,
doblado al viento.
Límpida es la belleza,
con que me miran los ojos
que dios te ha dado,
tan llenos de cielo
profundos como siglos de luz,
ahogados en el infinito
de las alturas.
Claudiorbatisti
Te entrego,
mis noches insomnes,
con largos tragos
de cielo y luna.
Y sobre montañas,
la brisa de mares recorridos
hacia amaneceres remotos.
Te entrego,
el sol virgen de la mañana
sobre un fabuloso sembradío,
doradas columnas
de trigo maduro.
Te brindo,
los mediodías,
sobre la cresta de la cascada,
y los ocasos
a los pies de valles y colinas,
entre ramas de cerezos animadas
de nidos,
y tú acoges la maravilla
de la creación,
y el temblor de cielo.
Yo vivo en la corteza
de mi tallo,
doblado al viento.
Límpida es la belleza,
con que me miran los ojos
que dios te ha dado,
tan llenos de cielo
profundos como siglos de luz,
ahogados en el infinito
de las alturas.
Claudiorbatisti