Te equivocaste al darme por muerto
al dar la espalda y marcharte.
Pues, cual legendario rey tuerto*
soy de un mundo aparte.
Me hirió el rostro tu saeta.
Entre la sangre y el odio
me aclaró el viejo profeta:
Mejor vivo que sobre el podio.
Tu error, arpía querida
es creerte inmortal y eterna.
Pues con la mentada herida
la cicatriz es solo externa.
al dar la espalda y marcharte.
Pues, cual legendario rey tuerto*
soy de un mundo aparte.
Me hirió el rostro tu saeta.
Entre la sangre y el odio
me aclaró el viejo profeta:
Mejor vivo que sobre el podio.
Tu error, arpía querida
es creerte inmortal y eterna.
Pues con la mentada herida
la cicatriz es solo externa.
* Filipo II, padre de Alejandro Magno
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