dragon_ecu
Esporádico permanente
Escribo sin decir tu nombre
por cuanto la primera vez nos besamos
sin conocernos.
No tuvimos necesidad de apellidos
ni de títulos o tarjetas.
Fueron solo apetitos...
musica acalorada
de esa que te empapa la ropa
de algo más que sudor.
Unos tragos y medias luces
con la intermitencia
de desnudarnos sin verguenza.
Senti tu pecho hincando mi torso
cuando abrazada a mí caías de espaldas...
y mis brazos sostenían la pared
hasta que se fundieran nuestros latidos.
La noche se volvió jungla
oscura y ruidosa
cuando los dedos hurgaban tierras ajenas
exprimiendo quejidos inexplorados.
Mientras la cordura libaba impaciente
esperando a ver si los rayos del día
nos devolvería la cordura.
Ojos felinos hambrientos
consumieron mis últimas ternuras
para volverme un salvaje.
Sintiendo las olas estallar
sobre ambos
sin atinar a soltar
o agarrar más.
Espasmos de ahogo y desmayos
hasta despuntar la aurora.
La primera luz descubrió completo tu rostro.
Y tus ojos identificaron el mío.
"No le digas a nadie"...
se volvería con el tiempo
nuestra despedida.
Pasado el tiempo mis recuerdos tocan el papel
talvez por una necesidad de no olvidar
de volver a tocar y hasta decir
todo cuanto no te pude decir antes
o talvez...
porque en tu casa se interponía tu marido...
y en la mía mi mujer.
por cuanto la primera vez nos besamos
sin conocernos.
No tuvimos necesidad de apellidos
ni de títulos o tarjetas.
Fueron solo apetitos...
musica acalorada
de esa que te empapa la ropa
de algo más que sudor.
Unos tragos y medias luces
con la intermitencia
de desnudarnos sin verguenza.
Senti tu pecho hincando mi torso
cuando abrazada a mí caías de espaldas...
y mis brazos sostenían la pared
hasta que se fundieran nuestros latidos.
La noche se volvió jungla
oscura y ruidosa
cuando los dedos hurgaban tierras ajenas
exprimiendo quejidos inexplorados.
Mientras la cordura libaba impaciente
esperando a ver si los rayos del día
nos devolvería la cordura.
Ojos felinos hambrientos
consumieron mis últimas ternuras
para volverme un salvaje.
Sintiendo las olas estallar
sobre ambos
sin atinar a soltar
o agarrar más.
Espasmos de ahogo y desmayos
hasta despuntar la aurora.
La primera luz descubrió completo tu rostro.
Y tus ojos identificaron el mío.
"No le digas a nadie"...
se volvería con el tiempo
nuestra despedida.
Pasado el tiempo mis recuerdos tocan el papel
talvez por una necesidad de no olvidar
de volver a tocar y hasta decir
todo cuanto no te pude decir antes
o talvez...
porque en tu casa se interponía tu marido...
y en la mía mi mujer.
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