SOLEDADYYO
Poeta recién llegado
Te escribo mis sueños en hojas de otoño
dejando mis besos en un haz
y mi cariño en algún envés,
para que se esparzan por toda la tierra
para que viajen con la brisa mañanera
para que lleguen en un “te quiero mucho” a tus oídos,
para que sientas este frío que arrastra mi aliento.
Te escribo mil páginas de sueños encantados,
de corazones delirantes, de flechas rojas y asesinas
y de finales eternos, que se acurrucan aquí en mi pecho.
Te escribo, como escribiría cualquier poeta, loco por su musa,
con su nombre hecha presa en su boca,
con el corazón de pisa papel y con la tinta sangre de la desventura.
Y es que te escribo tanto, -y siempre lo seguiré haciendo-
sin que me importe la distancia
sin que me importe tu ausencia
y en cada línea siempre leerás un “Te sigo amando”.
dejando mis besos en un haz
y mi cariño en algún envés,
para que se esparzan por toda la tierra
para que viajen con la brisa mañanera
para que lleguen en un “te quiero mucho” a tus oídos,
para que sientas este frío que arrastra mi aliento.
Te escribo mil páginas de sueños encantados,
de corazones delirantes, de flechas rojas y asesinas
y de finales eternos, que se acurrucan aquí en mi pecho.
Te escribo, como escribiría cualquier poeta, loco por su musa,
con su nombre hecha presa en su boca,
con el corazón de pisa papel y con la tinta sangre de la desventura.
Y es que te escribo tanto, -y siempre lo seguiré haciendo-
sin que me importe la distancia
sin que me importe tu ausencia
y en cada línea siempre leerás un “Te sigo amando”.
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