Es ya muy tarde amor y en el poniente,
tu imagen se perfila algo difusa;
te busco en cada rostro, en cada cuerpo,
y en la leve sonrisa de otros labios.
Entre amigos y coplas aún te añoro,
tu guitarra es el último eslabón
al mundo claroscuro que vivimos,
al sueño que estrujaste en tu poema.
Es tu espacio vacío el que me ahoga,
es tu huella en mi cuerpo que es tan tuyo.
¡Qué oscura y larga noche sin tu luz!
Llegaste al fin amor ya con el alba,
plegadita a tu cuerpo me dormí;
tú, mi paz, mi remanso, mi final.
Última edición:
::