Víctor Ugaz Bermejo
refugio felino
Esperaré a que vuelvas
como suele hacerlo la primavera,
desplegando las alas,
y a las aves de su quimera.
Esperaré a que tu calor
me anuncie la llegada del verano,
con la calidez de tu amor,
sintiéndolo cada vez más cercano.
Esperaré que tu abrigo
me proteja este invierno,
como solo lo haría un amigo,
en el abrazo más tierno.
Esperaré a que me ayudes a recoger
las hojas sueltas por el otoño,
y entre todas escoger,
las que escribieras con empeño.
Llegará la tarde con sus bellos ocasos y te seguiré esperando
hasta que se haga oscura la noche,
y me refugiaré en sus sombras para esperarte.
Llegará la mañana y al alba un sol a cielo abierto,
que anunciará la esperanza, y te estaré esperando.
Te esperaré cuando las tardes no anuncien más ocasos,
y las sombras no asistan a las noches.
Te esperaré cada mañana
escudriñando el horizonte,
aunque no se levante el sol por las montañas.
Por que mientras tu recuerdo
me permita seguir viviendo,
así, postrado como el tímido rocío;
en silencio te esperaré.
como suele hacerlo la primavera,
desplegando las alas,
y a las aves de su quimera.
Esperaré a que tu calor
me anuncie la llegada del verano,
con la calidez de tu amor,
sintiéndolo cada vez más cercano.
Esperaré que tu abrigo
me proteja este invierno,
como solo lo haría un amigo,
en el abrazo más tierno.
Esperaré a que me ayudes a recoger
las hojas sueltas por el otoño,
y entre todas escoger,
las que escribieras con empeño.
Llegará la tarde con sus bellos ocasos y te seguiré esperando
hasta que se haga oscura la noche,
y me refugiaré en sus sombras para esperarte.
Llegará la mañana y al alba un sol a cielo abierto,
que anunciará la esperanza, y te estaré esperando.
Te esperaré cuando las tardes no anuncien más ocasos,
y las sombras no asistan a las noches.
Te esperaré cada mañana
escudriñando el horizonte,
aunque no se levante el sol por las montañas.
Por que mientras tu recuerdo
me permita seguir viviendo,
así, postrado como el tímido rocío;
en silencio te esperaré.
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