lamuralla
Poeta fiel al portal
[center:31f46e8235]Te busco y, sin recelo, me pregunto
dónde fueron a parar nuestras promesas,
nuestros besos, nuestras últimas miradas.
Dónde habita aquel amor desenfrenado,
dónde mora el inconsciente del deseo.
Cuándo el grito de la noche se hizo oscuro
que su sonido no llegó a mis oídos.
Cuándo el viento olvidó el visitarnos,
dejando de ejercer de mensajero.
Cuándo el ave que dormía en nuestros hombros
voló en silencio al refugio de otros nidos.
Cuándo alzaste la mano del despido,
que mi alma y mis ojos no la vieron...
Te busco entre las sombras y los soles,
te busco entre la jara de los ríos,
te llamo donde habita ya el olvido
y esa tu voz, serena y firme, no responde.
Te has llevado de mi alma su misterio,
de mi cuerpo el sabor de las caricias,
de mi risa el aliento de las penas,
de mi almohada tu olor y mis secretos.
Te fuiste, compañero, de mi alma,
de mi cuerpo, de mi risa, de mi almohada.
Te fuiste en el silencio más absurdo.
Te fuiste y te has llevado mi alborada.
Hoy te emplazo por si, acaso, estás presente
en los huecos de paredes desconchadas,
en las notas de un bolero incandescente...
o en las hojas de ese libro que te aguarda.[/center:31f46e8235]
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dónde fueron a parar nuestras promesas,
nuestros besos, nuestras últimas miradas.
Dónde habita aquel amor desenfrenado,
dónde mora el inconsciente del deseo.
Cuándo el grito de la noche se hizo oscuro
que su sonido no llegó a mis oídos.
Cuándo el viento olvidó el visitarnos,
dejando de ejercer de mensajero.
Cuándo el ave que dormía en nuestros hombros
voló en silencio al refugio de otros nidos.
Cuándo alzaste la mano del despido,
que mi alma y mis ojos no la vieron...
Te busco entre las sombras y los soles,
te busco entre la jara de los ríos,
te llamo donde habita ya el olvido
y esa tu voz, serena y firme, no responde.
Te has llevado de mi alma su misterio,
de mi cuerpo el sabor de las caricias,
de mi risa el aliento de las penas,
de mi almohada tu olor y mis secretos.
Te fuiste, compañero, de mi alma,
de mi cuerpo, de mi risa, de mi almohada.
Te fuiste en el silencio más absurdo.
Te fuiste y te has llevado mi alborada.
Hoy te emplazo por si, acaso, estás presente
en los huecos de paredes desconchadas,
en las notas de un bolero incandescente...
o en las hojas de ese libro que te aguarda.[/center:31f46e8235]
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