Estoy en este banco,
con la vista fija en la multitud,
en el parque sentado al cobijo del sauce
donde nos conocimos:
espero.
Deambulando por las calles,
en la cafetería de la esquina,
en la entrada de la casa
al final del jardín,
donde me diste un beso:
espero.
Por la noche,
a la luz de esa menuda llama,
en el silencio de mi ausencia,
en la lobreguez de mi cama,
donde fuimos uno:
espero.
Tras las sombras secretas
en pos de alegría,
en la ilusión perdida,
donde el amor parece poesía:
espero.
Aunque no lo creas,
aun después de tantos siglos,
en este pedazo de memoria,
donde no hay nada:
eternamente ESPERO.
con la vista fija en la multitud,
en el parque sentado al cobijo del sauce
donde nos conocimos:
espero.
Deambulando por las calles,
en la cafetería de la esquina,
en la entrada de la casa
al final del jardín,
donde me diste un beso:
espero.
Por la noche,
a la luz de esa menuda llama,
en el silencio de mi ausencia,
en la lobreguez de mi cama,
donde fuimos uno:
espero.
Tras las sombras secretas
en pos de alegría,
en la ilusión perdida,
donde el amor parece poesía:
espero.
Aunque no lo creas,
aun después de tantos siglos,
en este pedazo de memoria,
donde no hay nada:
eternamente ESPERO.