Te extraño así, como la tierra fría,
espera la caricia del rocío;
sabiendo que al nacer un nuevo día,
el sol derretirá su viejo frío.
Te extraño así, como la rama quieta,
espera dócil que regrese abril;
guardando el polen de su flor secreta,
para pintar de nuevo su perfil.
Te extraño así, como el papel intacto,
extraña el suave roce de la pluma;
guardando cada trazo como un pacto,
que el tiempo de sus bordes no difuma.
Te extraño así, como el vitral callado,
espera que lo cruce un rayo franco;
pintando el pavimento de su lado,
llenando de colores todo el blanco.
Te extraño así, como el compás constante,
que lleva la marea hacia la arena;
buscando acariciarla en un instante,
borrando para siempre su condena.
Te extraño así, como la luz descansa,
cediendo ante la sombra del ayer;
y aunque la calma, al fin mi pecho alcanza...
te extraño así, sin voluntad;
te extraño así, sin querer.
espera la caricia del rocío;
sabiendo que al nacer un nuevo día,
el sol derretirá su viejo frío.
Te extraño así, como la rama quieta,
espera dócil que regrese abril;
guardando el polen de su flor secreta,
para pintar de nuevo su perfil.
Te extraño así, como el papel intacto,
extraña el suave roce de la pluma;
guardando cada trazo como un pacto,
que el tiempo de sus bordes no difuma.
Te extraño así, como el vitral callado,
espera que lo cruce un rayo franco;
pintando el pavimento de su lado,
llenando de colores todo el blanco.
Te extraño así, como el compás constante,
que lleva la marea hacia la arena;
buscando acariciarla en un instante,
borrando para siempre su condena.
Te extraño así, como la luz descansa,
cediendo ante la sombra del ayer;
y aunque la calma, al fin mi pecho alcanza...
te extraño así, sin voluntad;
te extraño así, sin querer.