cesar curiel
Poeta que considera el portal su segunda casa
Me asomo inerte al cuartel de tus sueños
y veo con miedo que no estas presente,
acaricio el pasado deseando volver
a tenerte y escucho tus risas en mi desesperación
demente.
Corro a las ventanas para ver fantasmas hirientes,
reflejos de ojos que no se sienten
y mañanas que nunca más despierten,
convierto mis ansias en rabias que no entiendo
y pido a Dios porque no estés mas ausente.
Las noches son el reflejo de esta soledad,
de mascar esperanzas con sueños guajiros
y recoger los llantos que brotan de las paredes;
de almacenar palabras que no salen y no sientes,
de ver y recordar como te fuiste y para siempre.
Mataron al llevarte mis dichas y odas
dejando como estiércol la zozobra de niño,
violaron la inocencia que tenias
poniendo vendas en mis ojos, no vi más tu rostro
solo me dejaron la reminiscencia de tus ojos.
Guarde lo que pude en mi aljibe, secretos que son solo míos;
esperanzas que aun descansan, y la siempre tristeza
de no verte aquí conmigo.
y veo con miedo que no estas presente,
acaricio el pasado deseando volver
a tenerte y escucho tus risas en mi desesperación
demente.
Corro a las ventanas para ver fantasmas hirientes,
reflejos de ojos que no se sienten
y mañanas que nunca más despierten,
convierto mis ansias en rabias que no entiendo
y pido a Dios porque no estés mas ausente.
Las noches son el reflejo de esta soledad,
de mascar esperanzas con sueños guajiros
y recoger los llantos que brotan de las paredes;
de almacenar palabras que no salen y no sientes,
de ver y recordar como te fuiste y para siempre.
Mataron al llevarte mis dichas y odas
dejando como estiércol la zozobra de niño,
violaron la inocencia que tenias
poniendo vendas en mis ojos, no vi más tu rostro
solo me dejaron la reminiscencia de tus ojos.
Guarde lo que pude en mi aljibe, secretos que son solo míos;
esperanzas que aun descansan, y la siempre tristeza
de no verte aquí conmigo.