Entre mis largos días
hay crudas mañanas
en que de las profundidades arcanas
emerge la sombra de la nostalgia:
el esperpento de una añoranza,
una ilusión harapienta y un sueño fallido
se le adelantan
queriendo imponer su tristeza;
la melancolía se cruza y a todos conmueve
pero, impotente de enjugar su llanto,
se queda en silencio;
desaparece el sol
y la noche se cierra en sí misma;
sólo un cometa ilumina el instante:
es tu fugaz amor
que se va en un suspiro
y en el fulgor de tu última mirada,
en la niebla del tiempo se pierde…
Y, yo, te extraño todavía…
hay crudas mañanas
en que de las profundidades arcanas
emerge la sombra de la nostalgia:
el esperpento de una añoranza,
una ilusión harapienta y un sueño fallido
se le adelantan
queriendo imponer su tristeza;
la melancolía se cruza y a todos conmueve
pero, impotente de enjugar su llanto,
se queda en silencio;
desaparece el sol
y la noche se cierra en sí misma;
sólo un cometa ilumina el instante:
es tu fugaz amor
que se va en un suspiro
y en el fulgor de tu última mirada,
en la niebla del tiempo se pierde…
Y, yo, te extraño todavía…