En-Manuel
Poeta recién llegado
Te extraño
I
Mis noches derramadas en sus labios, claman:
¡Ven que mis brazos llenos de ternura te esperan!
Y el cielo, el aposento donde se incendiaba el amor,
pregunta: ¿A dónde se ha ido la blanca tez que me perfumaba
Y el velo de sus cabellos tan suaves como la seda;
y el aroma de su piel que tanto embrujaba tu delirio?
Aún tengo su aroma entre mis dedos, exclame.
Y en el cielo profundo en donde anidan sus ojos,
me llamaron desde el fondo de mi pequeña locura.
Sus besos comparados con la miel
aún se derraman entre mis memorias.
?A dónde irá el poeta si no tiene musa?
Sus versos habrán de desgarrar la noche,
habrán de hundirse en un mar de melancolía.
Oh, aún en mis sueños la busco
y solo encuentro un abismo que nos separa.
II
Aún en los cielos contemplo su rostro
y entre las montañas deslumbro sus pechos.
Tanto amor hay en mi despecho que no me
alcanzara la vida para decirle que la amo,
y que ella es la que hace latir mi corazón,
ella es la que hace palpitar la inspiración.
Pero se fue dejando un mar embravecido,
el cual sería un oasis si estuviera tan
enamorada como yo de ella.
¡Regresa! dice mi alma entristecida,
flamante que se pierde en la dulce melodía de su voz.
La noche es infinita, cada segundo muero en su ausencia.
¿A dónde irá este amor tan inmenso como el cielo
Y tan ardiente como el sol?
Que sea el aire huracán mensajero de mi amor
Y no un simple soplo que se vaya al olvido.
III
¡Regresa! Grito mi alma, ¡Regresa alma mía!
Que este amor que tengo solo lo calma tus besos.
Aquel con quien te fuiste no te amara tanto como yo,
ni desgarrara la noche con versos de amor.
FIN.
Autor: José Emmanuel.
I
Mis noches derramadas en sus labios, claman:
¡Ven que mis brazos llenos de ternura te esperan!
Y el cielo, el aposento donde se incendiaba el amor,
pregunta: ¿A dónde se ha ido la blanca tez que me perfumaba
Y el velo de sus cabellos tan suaves como la seda;
y el aroma de su piel que tanto embrujaba tu delirio?
Aún tengo su aroma entre mis dedos, exclame.
Y en el cielo profundo en donde anidan sus ojos,
me llamaron desde el fondo de mi pequeña locura.
Sus besos comparados con la miel
aún se derraman entre mis memorias.
?A dónde irá el poeta si no tiene musa?
Sus versos habrán de desgarrar la noche,
habrán de hundirse en un mar de melancolía.
Oh, aún en mis sueños la busco
y solo encuentro un abismo que nos separa.
II
Aún en los cielos contemplo su rostro
y entre las montañas deslumbro sus pechos.
Tanto amor hay en mi despecho que no me
alcanzara la vida para decirle que la amo,
y que ella es la que hace latir mi corazón,
ella es la que hace palpitar la inspiración.
Pero se fue dejando un mar embravecido,
el cual sería un oasis si estuviera tan
enamorada como yo de ella.
¡Regresa! dice mi alma entristecida,
flamante que se pierde en la dulce melodía de su voz.
La noche es infinita, cada segundo muero en su ausencia.
¿A dónde irá este amor tan inmenso como el cielo
Y tan ardiente como el sol?
Que sea el aire huracán mensajero de mi amor
Y no un simple soplo que se vaya al olvido.
III
¡Regresa! Grito mi alma, ¡Regresa alma mía!
Que este amor que tengo solo lo calma tus besos.
Aquel con quien te fuiste no te amara tanto como yo,
ni desgarrara la noche con versos de amor.
FIN.
Autor: José Emmanuel.
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