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Te he amado

Jose Anibal Ortiz Lozada

Poeta adicto al portal
Te he amado en cada verso,
en el temblor de las palabras desnudas que se abrazan al viento como hojas fugitivas.

Te he amado en la raíz del silencio,
donde el corazón aprende a ser lluvia, donde las sombras llevan tu nombre.

Te he amado en el murmullo de la tierra, en la grieta humilde de las piedras, en el oleaje que devora las playas y en la espuma que regresa a buscarlas.

Te he amado en la noche interminable, cuando la luna, como un suspiro pálido, acaricia los tejados con su luz cansada.

Te he amado mientras la ciudad dormía, mientras el mundo olvidaba su propia existencia.

Te he amado en las distancias,
en las ausencias que pesan como rocas y en los recuerdos que florecen como jardines secretos.

Te he amado en las palabras que no dije, en los gestos que el tiempo robó de mis manos, en cada instante que se deshizo entre los dedos.

Te he amado en la piel de los días,
en el perfume de las horas caídas,
en el fuego que nunca cesa de arder.

Te he amado en cada verso, y
en cada verso, te sigo amando.
 
Te he amado en cada verso,
en el temblor de las palabras desnudas que se abrazan al viento como hojas fugitivas.

Te he amado en la raíz del silencio,
donde el corazón aprende a ser lluvia, donde las sombras llevan tu nombre.

Te he amado en el murmullo de la tierra, en la grieta humilde de las piedras, en el oleaje que devora las playas y en la espuma que regresa a buscarlas.

Te he amado en la noche interminable, cuando la luna, como un suspiro pálido, acaricia los tejados con su luz cansada.

Te he amado mientras la ciudad dormía, mientras el mundo olvidaba su propia existencia.

Te he amado en las distancias,
en las ausencias que pesan como rocas y en los recuerdos que florecen como jardines secretos.

Te he amado en las palabras que no dije, en los gestos que el tiempo robó de mis manos, en cada instante que se deshizo entre los dedos.

Te he amado en la piel de los días,
en el perfume de las horas caídas,
en el fuego que nunca cesa de arder.

Te he amado en cada verso, y
en cada verso, te sigo amando.
Así de intenso es el amor.
Profundas y románticas líneas.

Saludos
 
Te he amado en cada verso,
en el temblor de las palabras desnudas que se abrazan al viento como hojas fugitivas.

Te he amado en la raíz del silencio,
donde el corazón aprende a ser lluvia, donde las sombras llevan tu nombre.

Te he amado en el murmullo de la tierra, en la grieta humilde de las piedras, en el oleaje que devora las playas y en la espuma que regresa a buscarlas.

Te he amado en la noche interminable, cuando la luna, como un suspiro pálido, acaricia los tejados con su luz cansada.

Te he amado mientras la ciudad dormía, mientras el mundo olvidaba su propia existencia.

Te he amado en las distancias,
en las ausencias que pesan como rocas y en los recuerdos que florecen como jardines secretos.

Te he amado en las palabras que no dije, en los gestos que el tiempo robó de mis manos, en cada instante que se deshizo entre los dedos.

Te he amado en la piel de los días,
en el perfume de las horas caídas,
en el fuego que nunca cesa de arder.

Te he amado en cada verso, y
en cada verso, te sigo amando.

Manifiesto de amor que se transforma en una declaración permanente que te acompaña como una sombra.
Un placer sumergirse en su obra amigo Anibal.
Un fuerte abrazo.

 
Te he amado en cada verso,
en el temblor de las palabras desnudas que se abrazan al viento como hojas fugitivas.

Te he amado en la raíz del silencio,
donde el corazón aprende a ser lluvia, donde las sombras llevan tu nombre.

Te he amado en el murmullo de la tierra, en la grieta humilde de las piedras, en el oleaje que devora las playas y en la espuma que regresa a buscarlas.

Te he amado en la noche interminable, cuando la luna, como un suspiro pálido, acaricia los tejados con su luz cansada.

Te he amado mientras la ciudad dormía, mientras el mundo olvidaba su propia existencia.

Te he amado en las distancias,
en las ausencias que pesan como rocas y en los recuerdos que florecen como jardines secretos.

Te he amado en las palabras que no dije, en los gestos que el tiempo robó de mis manos, en cada instante que se deshizo entre los dedos.

Te he amado en la piel de los días,
en el perfume de las horas caídas,
en el fuego que nunca cesa de arder.

Te he amado en cada verso, y
en cada verso, te sigo amando.

Hermoso manifiesto de amor puro y sincero, un amor eterno
como pocos vistos en estos tiempos, grato pasar a leerte y dejar
mi humilde huella, saludos cordiales.
Alfredo
 
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