En todo momento.
Ausente y lejana
te amo, por que así lo siento,
desde el atardecer
a la siguiente mañana.
Habrán muchos amaneceres
algunos nos dejan huellas,
otros habrá de ser comparados
apenas con despertares pasados;
como las pisadas en la hierba.
Pero cuando el alma duerme
sin despertar a la razón
el amor queda guardado,
guardado en el corazón.
Y entonces sé que te sigo amando.
Te amo como algo divino
que puede hablar de amor
sin perturbar el alma,
que pareciera terrenal
tan sublime,
como celestial.
Ámame
no para amarte;
sino porque te estoy amando.
Vivo este amor en esencia
que cada día lo confieso,
en el templo de tu ausencia.
Ante los altares de tu silencio.
Y si, te amo.
Como en un inicio,
cuando este amor era apenas inmenso.
Y se lo he gritado al viento
todo lo que te extraño, todo lo que siento.
Así como aquel te amo, eterno.