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Te he robado

cacacla

Poeta recién llegado
Calla la noche
al igual que tu, que no sabes sonreír
a quienes más te piensan.
Sabes que lo oscuro del silencio
todo lo puede dar,
hasta la culpa, de hacerme naufragar
en cosas vanas.
Lanzas tus miradas
como buscando, las arras de ese Sí,
que diste, pero que no pensaste,
Lavara un poco la conciencia que tienes enredada.

Mira como te miran, los que miran,
lo que has dejado atrás
por escaparte
a esta noche que quizá tu no querías.

Ábrete solamente
a aquellas manos que siempre te han buscado,
que saborean tu nombre detrás de las cortinas.
Quizá no encuentre mucho
después de haberme restregado con tu cuerpo.
No, no finjas, que solo tu conoces,
Lo que es sentir caricias
Por montones.

Que aún tu tienes besos para darme?,

Permíteme que dude
y no te enfades, que todo
ese manojo de caricias que tenías para darme, las obtuve,
sin que abrieras tu boca y lo dijeras.

Después de mucho practicar en la penumbra
he ido por ti, en mi pensamiento,
y he saqueado uno a uno, esas alhajas que te cubren toda,
y que fiesta me he dado, sin que sepas,
que yo era el hurtador de tu equipaje.

Mucho tiempo me ha costado el aprender,
como encontrar tesoros
en tu piel.
Como experto buscador que se aventura, supe
sacar al fin lo que valía,
y que banquete estupendo me he encontrado.

Miremos un poco al vuelo
lo que de ti he encontrado:
las miradas que tanto te guardabas, las he robado yo
para guardarlas, en este cofrecillo de cristal
que tanto te gustaba.
Ese mohín quizá infantil que no me dabas
lo tengo aquí en mi boca aprisionado.
Con tu caricia esquiva,
me he labrado
un poco aquí en mis manos, un vuelo de palomas.
La risa, traviesa y coquetona que lucías
la he fijado imborrable en el espejo,
para que en las mañanas,
me lleve a comenzar todos los días
sin la abulia mezquina que me turba,
y que no me permite ser yo,
como quisiera.

Esa tersa y suave hondura en tu cadera
En mi guitarra se ha visto detenida.
Y cada vez, que quiero
acariciarte,
sobre ella misma mis manos se han posado.

Se que le falta el alma, a lo robado,
pero al menos,
mientras te veo, la distancia no es tan larga
y por lo menos,
no extraño como ayer,
cuando faltabas,
sin poderte tener
siempre
a mi lado.​
 

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