Te llamaré incansable
hasta que tu nombre me sangre
en los labios,
amada,
con cada hebra de mis pulmones
hasta que mi voz se haga uñas y brazos
para desenterrarte,
y arrancarte las raíces
que crecieron en tu carne ajada,
hasta que de tu corazón brote
la azucena perfumada,
la miel de los días
en que fuiste luna serena
y noche azulada,
ah risueña
cárcel de la mañana.
hasta que tu nombre me sangre
en los labios,
amada,
con cada hebra de mis pulmones
hasta que mi voz se haga uñas y brazos
para desenterrarte,
y arrancarte las raíces
que crecieron en tu carne ajada,
hasta que de tu corazón brote
la azucena perfumada,
la miel de los días
en que fuiste luna serena
y noche azulada,
ah risueña
cárcel de la mañana.