Te llevaste contigo mi respiración, mis letras e inspiración. Te llevaste tanto que el tiempo prefirió incinerar el pasado, empeñar los recuerdos y embotellar el llanto.
Te llevaste lo que no recuerdo y lo que aún no encuentro, los sueños heridos, las migajas de un beso perdido. Y entre tantas cosas que se marchitaron, hoy ni las flores han sabido beneficiarse de la lluvia que inunda estas calles sin nombre, estas esquinas donde se divisa a lo lejos la figura de tu olvido, tu silueta que en mis pupilas se halla impregnada como un virus.
Te llevaste, sin notarlo, la sombra que a este cuerpo mantenía erguido, el tacto y el pulso, la sangre que conservaba la temperatura en tu ausencia, los mil y un pensamientos que a ti hacían referencia y que en el silencio expresaban lo que no podían mis palabras.
Te llevaste el perfume, al arquitecto de las nubes y a todo ángel que se propusiera devolverte a esta tierra de mortales. Pero mas que nada te llevaste la ilusión, las promesas, los milagros y certezas, dejando a mi lado solo mi voz que es el eco de mis penas.-
Te llevaste lo que no recuerdo y lo que aún no encuentro, los sueños heridos, las migajas de un beso perdido. Y entre tantas cosas que se marchitaron, hoy ni las flores han sabido beneficiarse de la lluvia que inunda estas calles sin nombre, estas esquinas donde se divisa a lo lejos la figura de tu olvido, tu silueta que en mis pupilas se halla impregnada como un virus.
Te llevaste, sin notarlo, la sombra que a este cuerpo mantenía erguido, el tacto y el pulso, la sangre que conservaba la temperatura en tu ausencia, los mil y un pensamientos que a ti hacían referencia y que en el silencio expresaban lo que no podían mis palabras.
Te llevaste el perfume, al arquitecto de las nubes y a todo ángel que se propusiera devolverte a esta tierra de mortales. Pero mas que nada te llevaste la ilusión, las promesas, los milagros y certezas, dejando a mi lado solo mi voz que es el eco de mis penas.-