prisionero inocente
Poeta que considera el portal su segunda casa
Ahora que vuelvo a mi soledad,
siento que estoy caminando entre lobos dormidos.
Cada vez que te recuerdo mis pies
rompen las vertebras caudales de sus espaldas
y nada, nada que despiertan.
Te llevaste mi olor a sangre, amor,
y ese ciervo que enredó sus cuernos en mis intestinos
no logra despertar a tus manos, que duermen tan lejos,
encima de otro pecho.
Ahora que necesito un implante de pelícanos en mi delta de lágrimas
y la luz de toda mi vida acumulada para ver si aún sigo vivo sin ti,
o convencerme que los infiernos son de amores y padres perdidos...
siento que estoy caminando entre lobos dormidos.
Cada vez que te recuerdo mis pies
rompen las vertebras caudales de sus espaldas
y nada, nada que despiertan.
Te llevaste mi olor a sangre, amor,
y ese ciervo que enredó sus cuernos en mis intestinos
no logra despertar a tus manos, que duermen tan lejos,
encima de otro pecho.
Ahora que necesito un implante de pelícanos en mi delta de lágrimas
y la luz de toda mi vida acumulada para ver si aún sigo vivo sin ti,
o convencerme que los infiernos son de amores y padres perdidos...
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