che ibarra
Poeta recién llegado
Que nuestra vida no era una catedral llena de fieles dispuestos a sacrificios,
que me vale más un mundano clavel en el ojal que una rosa divinizada en tu altar,
que me conociste absurdo, confuso por las mañanas y propenso a los precipicios,
que no siempre al marcharme sé con certeza adonde llegar, que a veces levito por no pisar.
Que voy de lo seguro a la desconfianza y que nunca fui la cereza del pastel de quien,
que prefería lo malo por lo conocido, los pájaros en el alambre y la eternidad,
que esperaré un obituario divertido, tras una vida desesperada buscando razón de ser,
que a veces la guerra de mi deseo se perdió en los absurdos combates de tu fraternidad.
Que te prefería en lucha defendiendo tus fronteras, que en pasiva rendición,
que me va más soñar viviendo, que soy más pez de río y tu mar me cansa el alma,
que no me compraras completo, que mi verdad es a medias, que tuvieras precaución.
que ahora que ya me conoces, te sorprendas en engaño y que te dejo sin calma.
Que cuando no me quisieras me lo dijeras temprano, porque de noche me angustio,
que las runas de tu suerte nada tuvieron que ver, que a tu vida no maldije,
que todo estaba advertido, que la duda no te va, que no era lo mismo de siempre,
que cuando llegaste a mi vera no escuchaste tus sibilas, te lo dije, te lo dije.
Che
que me vale más un mundano clavel en el ojal que una rosa divinizada en tu altar,
que me conociste absurdo, confuso por las mañanas y propenso a los precipicios,
que no siempre al marcharme sé con certeza adonde llegar, que a veces levito por no pisar.
Que voy de lo seguro a la desconfianza y que nunca fui la cereza del pastel de quien,
que prefería lo malo por lo conocido, los pájaros en el alambre y la eternidad,
que esperaré un obituario divertido, tras una vida desesperada buscando razón de ser,
que a veces la guerra de mi deseo se perdió en los absurdos combates de tu fraternidad.
Que te prefería en lucha defendiendo tus fronteras, que en pasiva rendición,
que me va más soñar viviendo, que soy más pez de río y tu mar me cansa el alma,
que no me compraras completo, que mi verdad es a medias, que tuvieras precaución.
que ahora que ya me conoces, te sorprendas en engaño y que te dejo sin calma.
Que cuando no me quisieras me lo dijeras temprano, porque de noche me angustio,
que las runas de tu suerte nada tuvieron que ver, que a tu vida no maldije,
que todo estaba advertido, que la duda no te va, que no era lo mismo de siempre,
que cuando llegaste a mi vera no escuchaste tus sibilas, te lo dije, te lo dije.
Che