Te miro
y siento que me sumerjo
en un pozo sin fondo,
que el aire se me acaba,
la respiración se me corta,
tus pupilas me sofocan,
tu presencia me ahoga en fascinación,
y tu ausencia en desolación
y lágrimas,
que humedecen el alma,
que hacen perder la calma,
y dejan que triunfe el miedo...
el miedo a perderte.
Y me desespero,
y corro y vuelo
dentro de mi mente,
buscandouna respuesta
a tantas preguntas
que merodean mi cabeza.
Me pregunto qué pensás
cuando me vés,
qué sentís
si me mirás,
qué es de tí cuando no estás...
aquí conmigo.
Cada despedida tiene cara de soldado,
sosteniendo firmemente
un arma en sus manos,
que me apunta y me fusila
hasta el cansancio;
y no me deja vivir,
porque se esto es vida...
la muerte no sería
más que el auténtico paraíso.
A veces siento que me deslizo
tras los pasos de la esperanza,
a veces la ilusión es más grande
y más fuerte que yo,
pero a veces también se esfuma misteriosamente,
y entonces me traiciona la desesperanza,
la desilusión, la tristeza...
se adueñan de mi
y se duermen en mi almohada.
Sólo Dios sabe
lo que la vida nos traerá mañana...
y siento que me sumerjo
en un pozo sin fondo,
que el aire se me acaba,
la respiración se me corta,
tus pupilas me sofocan,
tu presencia me ahoga en fascinación,
y tu ausencia en desolación
y lágrimas,
que humedecen el alma,
que hacen perder la calma,
y dejan que triunfe el miedo...
el miedo a perderte.
Y me desespero,
y corro y vuelo
dentro de mi mente,
buscandouna respuesta
a tantas preguntas
que merodean mi cabeza.
Me pregunto qué pensás
cuando me vés,
qué sentís
si me mirás,
qué es de tí cuando no estás...
aquí conmigo.
Cada despedida tiene cara de soldado,
sosteniendo firmemente
un arma en sus manos,
que me apunta y me fusila
hasta el cansancio;
y no me deja vivir,
porque se esto es vida...
la muerte no sería
más que el auténtico paraíso.
A veces siento que me deslizo
tras los pasos de la esperanza,
a veces la ilusión es más grande
y más fuerte que yo,
pero a veces también se esfuma misteriosamente,
y entonces me traiciona la desesperanza,
la desilusión, la tristeza...
se adueñan de mi
y se duermen en mi almohada.
Sólo Dios sabe
lo que la vida nos traerá mañana...
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