Jose Anibal Ortiz Lozada
Poeta adicto al portal
Te mojas por mí como se moja la tierra cuando el cielo no puede más y se rompe. Es un temblor suave, una entrega callada que empieza en tus ojos antes de que lo admitan tus manos. No lo dices, pero el aire te delata, el peso tibio de tu respiración que se llena de palabras que no dices.
Es el agua de tu risa, el río que recorre tus gestos cuando te acercas y todo a tu alrededor parece decirme que sí. Te mojas por mí en ese murmullo que es tu piel al rozarme, en la forma en que tus labios tiemblan al borde de un beso que nunca pedimos pero que siempre llega.
Y yo lo sé, como se saben las cosas que no tienen nombre. Como se sabe que la lluvia no pregunta, solo cae, se entrega, y en su entrega hace que todo florezca.
Es el agua de tu risa, el río que recorre tus gestos cuando te acercas y todo a tu alrededor parece decirme que sí. Te mojas por mí en ese murmullo que es tu piel al rozarme, en la forma en que tus labios tiemblan al borde de un beso que nunca pedimos pero que siempre llega.
Y yo lo sé, como se saben las cosas que no tienen nombre. Como se sabe que la lluvia no pregunta, solo cae, se entrega, y en su entrega hace que todo florezca.