Me duele el aire
que te acaricia
en espiral,
y me llega ennegrecido,
envenenado.
Fatídico fue el día
en que soñé contigo,
y tu soñaste
conmigo al lado;
fatal es el ruido
del tacon
de tus zapatos,
de tu agudeza.
Me matas
con tu sonrisa
mas perfecta,
con tus labios
color manzana,
con tus dilatadas olas
y su arrastre.
Con tu cielo,
el que surco antes
de que el día
te amanezca.
Con tus manos,
que siempre me rozan
por accidente.
Me duele contemplar
tu perfección,
escuchar tu
suave sinfonía
en momentos
pausados, lentos,
como el tiempo
cuando caminas.
Eres el contraste
entre lo ácido
y el escozor
de las heridas
de guerra.
Te odio,
por dejar que
me consuma
este ardor
primigenio,
y por hacerme
sentir tan
horrible.
Por ser tan
maravillosa.
que te acaricia
en espiral,
y me llega ennegrecido,
envenenado.
Fatídico fue el día
en que soñé contigo,
y tu soñaste
conmigo al lado;
fatal es el ruido
del tacon
de tus zapatos,
de tu agudeza.
Me matas
con tu sonrisa
mas perfecta,
con tus labios
color manzana,
con tus dilatadas olas
y su arrastre.
Con tu cielo,
el que surco antes
de que el día
te amanezca.
Con tus manos,
que siempre me rozan
por accidente.
Me duele contemplar
tu perfección,
escuchar tu
suave sinfonía
en momentos
pausados, lentos,
como el tiempo
cuando caminas.
Eres el contraste
entre lo ácido
y el escozor
de las heridas
de guerra.
Te odio,
por dejar que
me consuma
este ardor
primigenio,
y por hacerme
sentir tan
horrible.
Por ser tan
maravillosa.