JLA
Poeta asiduo al portal
Saliste de las raíces silvestres,
De la tierra suicida,
Y hoy te conviertes en misterio.
Tus hojas verdes abrazan el cielo frágilmente,
Casi como sujetándolo de una mano,
Y puedo recordar a un hombre besando el cielo de esa manera.
Corazón de leña,
Que se incendia,
Corazón naranjo...
Y los gatos venimos a trepar tus troncos en las noches,
Y le maullamos a la luna con melodía,
Es nuestro hogar tu piel de castaña incertidumbre,
Y las orugas esperaron en tus ramas hasta volar como mariposas,
Salieron a colorear el viento un día,
Pero sin olvidarte volvían para besarte las heridas.
Y llego el verano,
Y tu fruto se vio caer,
Las naranjas ya no existían,
Eras destiño en las canciones,
Y también en las especulaciones.
Pero llego el invierno con su rugido de león,
Y su ventisca de plata,
A lamerte el recuerdo,
A curarte del olvido,
A desnudar tu nombre en los sueños,
Y del otoño sobreviviste,
Y en el invierno reviviste...
En julio algún día estirare mi mano,
Para comer de tu fruto,
Del dulce naranjo,
Que allí parado me observa sonámbulo,
Y la magia será mi paloma mensajera,
Y te traerá a este mundo denuebo,
Difunto mío...
Y serás el naranjo de mi jardín,
Y te besare mordiendo la naranja,
Y me besaras desde tu alma,
Será el perfecto abrazo nunca dado
Ni siquiera en la vida en fuga,
Por que tu vives,
Talvez interrumpido,
Pero vives en todas las cosas,
Y te pareces al naranjo.
De la tierra suicida,
Y hoy te conviertes en misterio.
Tus hojas verdes abrazan el cielo frágilmente,
Casi como sujetándolo de una mano,
Y puedo recordar a un hombre besando el cielo de esa manera.
Corazón de leña,
Que se incendia,
Corazón naranjo...
Y los gatos venimos a trepar tus troncos en las noches,
Y le maullamos a la luna con melodía,
Es nuestro hogar tu piel de castaña incertidumbre,
Y las orugas esperaron en tus ramas hasta volar como mariposas,
Salieron a colorear el viento un día,
Pero sin olvidarte volvían para besarte las heridas.
Y llego el verano,
Y tu fruto se vio caer,
Las naranjas ya no existían,
Eras destiño en las canciones,
Y también en las especulaciones.
Pero llego el invierno con su rugido de león,
Y su ventisca de plata,
A lamerte el recuerdo,
A curarte del olvido,
A desnudar tu nombre en los sueños,
Y del otoño sobreviviste,
Y en el invierno reviviste...
En julio algún día estirare mi mano,
Para comer de tu fruto,
Del dulce naranjo,
Que allí parado me observa sonámbulo,
Y la magia será mi paloma mensajera,
Y te traerá a este mundo denuebo,
Difunto mío...
Y serás el naranjo de mi jardín,
Y te besare mordiendo la naranja,
Y me besaras desde tu alma,
Será el perfecto abrazo nunca dado
Ni siquiera en la vida en fuga,
Por que tu vives,
Talvez interrumpido,
Pero vives en todas las cosas,
Y te pareces al naranjo.
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