CIBELES
Poeta que considera el portal su segunda casa
Entre mis labios de arriba
y mis labios de abajo,
existe un mundo que desconoces.
No es el cuello del que te cuelgas
como si fuera un paracaídas,
ni los pechos de los que bebes con gula
para dejarme vacía.
Ni mis caderas en las que haces puenting,
ni mi vientre sobre el que te mueves
como sorteando aguas bravas,
ni tan siquiera los pies
que, a veces, olvidas
rozándolos como mero trámite
para luego volver a mis labios de arriba
robándome el aliento,
a mis labios de abajo
invadiendo mi cuerpo.
Te perdiste lo mejor.
No notaste mi mirada enamorada
con la que te protegía,
ni escuchaste los gritos enmudecidos diciendo te adoro.
No reparaste en mi frente sudorosa
por la que se me escapaban gotas del océano.
No percibiste la ternura
de mis manos,
rodeándote,
ni mi paciencia,
esperándote,
ni la comprensión ante tus ausencias.
Por más que empujabas y embestías,
no vislumbraste mi corazón
ni alcanzaste mi alma,
no apreciaste mi verdadero amor
ni mi conciencia,
ni mi esencia,
yo.
Te perdiste lo mejor.
y mis labios de abajo,
existe un mundo que desconoces.
No es el cuello del que te cuelgas
como si fuera un paracaídas,
ni los pechos de los que bebes con gula
para dejarme vacía.
Ni mis caderas en las que haces puenting,
ni mi vientre sobre el que te mueves
como sorteando aguas bravas,
ni tan siquiera los pies
que, a veces, olvidas
rozándolos como mero trámite
para luego volver a mis labios de arriba
robándome el aliento,
a mis labios de abajo
invadiendo mi cuerpo.
Te perdiste lo mejor.
No notaste mi mirada enamorada
con la que te protegía,
ni escuchaste los gritos enmudecidos diciendo te adoro.
No reparaste en mi frente sudorosa
por la que se me escapaban gotas del océano.
No percibiste la ternura
de mis manos,
rodeándote,
ni mi paciencia,
esperándote,
ni la comprensión ante tus ausencias.
Por más que empujabas y embestías,
no vislumbraste mi corazón
ni alcanzaste mi alma,
no apreciaste mi verdadero amor
ni mi conciencia,
ni mi esencia,
yo.
Te perdiste lo mejor.
::