Jose Anibal Ortiz Lozada
Poeta adicto al portal
Te pienso como si fuera un oficio,
como si en tus ojos se escondieran
los secretos de todos los días grises,
como si en tus manos se tejiera
el mapa que me lleva de regreso a casa.
Te pienso mientras la ciudad bosteza,
mientras el semáforo cambia
y alguien cruza la calle sin mirar,
mientras el café se enfría y las horas muerden el borde de la tarde.
No sé si te amo o si es que me haces falta, como le hace falta la lluvia a un verano terco, como le hace falta el viento a un barco sin velas. Es más fácil decir "te extraño" que aceptar que mi vida no sabe andar sin ti.
Te pienso con rabia, con ternura,
como un mendigo que guarda su última moneda o un niño que construye castillos en la arena
sabiendo que el mar los destruirá.
Te pienso en cada palabra que no digo, en cada mirada que se pierde en la multitud. Y al pensarte, te amo.
Pero no con las palabras que otros usan, sino con el silencio de quien sabe que el amor no siempre tiene retorno.
Te pienso, amor, como si fuera todo lo que sé hacer, como si pensar en ti me justificara ante este absurdo mundo que sigue girando sin preguntarse nunca por qué.
como si en tus ojos se escondieran
los secretos de todos los días grises,
como si en tus manos se tejiera
el mapa que me lleva de regreso a casa.
Te pienso mientras la ciudad bosteza,
mientras el semáforo cambia
y alguien cruza la calle sin mirar,
mientras el café se enfría y las horas muerden el borde de la tarde.
No sé si te amo o si es que me haces falta, como le hace falta la lluvia a un verano terco, como le hace falta el viento a un barco sin velas. Es más fácil decir "te extraño" que aceptar que mi vida no sabe andar sin ti.
Te pienso con rabia, con ternura,
como un mendigo que guarda su última moneda o un niño que construye castillos en la arena
sabiendo que el mar los destruirá.
Te pienso en cada palabra que no digo, en cada mirada que se pierde en la multitud. Y al pensarte, te amo.
Pero no con las palabras que otros usan, sino con el silencio de quien sabe que el amor no siempre tiene retorno.
Te pienso, amor, como si fuera todo lo que sé hacer, como si pensar en ti me justificara ante este absurdo mundo que sigue girando sin preguntarse nunca por qué.