Melquiades San Juan
Poeta veterano en MP
Te pienso...
Más allá de las vueltas de las esquinas
de las sombras de los árboles que me cobijan,
más allá de los vuelos de las escasas aves,
de los múltiples aviones,
más allá de las nubes,
de los cielos azules,
de mis noches poco estrelladas
de mi luna perenne.
Yo, te pienso.
Y también te sueño.
Te sueño sobre mí,
deslizando tus pezones de diamante
que no se cansan de labrar mi pecho
sobre la mar de los mutuos sudores,
de los perfumes embriagados,
mientras tu cuerpo me come
con su boca lluviosa.
torciéndome y navegándome
bajo tu cuerpo de ola.
Sí, también te sueño;
pero me gusta más inventarte,
hacer de ti ese mi ideal perfecto,
ese mi Yo, que tras de ti se asoma.
Por eso:
Siempre que juego a ser plenamente feliz:
te pienso...,
larga horas...,
te pienso.
Más allá de las vueltas de las esquinas
de las sombras de los árboles que me cobijan,
más allá de los vuelos de las escasas aves,
de los múltiples aviones,
más allá de las nubes,
de los cielos azules,
de mis noches poco estrelladas
de mi luna perenne.
Yo, te pienso.
Y también te sueño.
Te sueño sobre mí,
deslizando tus pezones de diamante
que no se cansan de labrar mi pecho
sobre la mar de los mutuos sudores,
de los perfumes embriagados,
mientras tu cuerpo me come
con su boca lluviosa.
torciéndome y navegándome
bajo tu cuerpo de ola.
Sí, también te sueño;
pero me gusta más inventarte,
hacer de ti ese mi ideal perfecto,
ese mi Yo, que tras de ti se asoma.
Por eso:
Siempre que juego a ser plenamente feliz:
te pienso...,
larga horas...,
te pienso.
