Escucho a mi moribundo corazón,
Que desesperado busca en ti un hogar;
Ya están hartos mis ojos de llorar,
Sin encontrar al menos una razón,
Para tanto sufrimiento poder explicar,
Para decirme por qué te tengo devoción,
Por qué tus besos martirizan mi imaginación
Y por qué yo no decido a quién amar.
Perdida está la fecha en la que te empecé a querer,
Tanto tiempo en vano alimentando esperanzas,
Deseando que mi alma cumpla su venganza
Y abrace a la tuya para ser un solo ser,
Ser contigo o morir sin ti, pues esto ya me cansa,
De que nada me salga, todo es del revés,
De tu amor que nunca me deja de doler,
De tus encantos que contra mi no son más que lanzas.
Por favor te suplico que salgas de mi vida,
Ya que tus sentimientos nunca a mi me miran,
Aunque mi inocencia me dice que siga,
Que luche por tenerte, que tus abrazos consiga,
Pero no puedo más y es imposible que yo tu amor te pida;
Mas te digo que siempre serás más que una amiga,
Que a nadie querré como a ti, infinitas noches y días
Y que por mucho que quiera, sé que hay cosas que no se olvidan.