jose villa
Poeta que considera el portal su segunda casa
yo no soy aquel que te amó
y tú eres una distinta de la mujer que me amaba
los dos que vivieron nuestra historia de amor
los dos que se dijeron tantas veces te quiero
y no se cansaban de mirarse a los ojos
y jurarse que ni aun muertos se separarían
esos dos fueron otros
esos dos ya no existen
y su historia de amor fue la de ellos
y ni tú ni yo fuimos parte de ella
aunque tú te pareces un poco a la chica
y tienes sus ojos y la misma risa
y mueves las manos como las movía ella
pero no eres ella
y yo no soy él
aunque te pintas los labios con su tono de rojo
no eres la mujer aquella
la que cerraba los ojos cuando la besaban
y luego se apartaba y no decía nada
esa mujer desapareció de la tierra
o cruzó la puerta a otra dimensión
quién sabría decirlo
tampoco se supo ya nada del tipo
se le vio por un tiempo borracho en los bares
o durmiendo tirado en alguna banqueta
después se esfumó y no volvió
emigró tal vez, o se fue a las montañas
no me preguntes, yo no sé nada
no era mi amigo ni lo conocía
y sólo a veces lo llegué a mirar
en alguna cantina pero no le hablé
hace años que se fue del pueblo
podría estar muerto o en un manicomio
a quién coño le importa saberlo
si algún día llego a verlo le hablaré de ti
le diré que lo buscas y que vaya a tu casa
la de paredes verdes junto al puente del río
que quieres hablarle de aquella mujer
esa que tanto se parece a ti
y tenía tus ojos y tu timbre de voz
pero no había crecido aún lo suficiente
y de pronto las cosas se le complicaron
o le faltaron huevos, o su madre intervino
aunque ya da lo mismo lo que haya pasado
y todo se acaba de alguna manera
y el amor es un pasatiempo como tantos otros
si quieres pasa y te invito a cenar
te presento a mi esposa y nos tomamos un trago
la conocí en california hace un par de años
se llama igual que tú y hasta te da un aire
y ella dice que es feliz conmigo