Gloria Maria Granero
Poeta adicto al portal
Te regalo el aire,
ese que se escapa en los suspiros de mis versos.
Te regalo el alma,
esa que se encoje y se cobija en mi esqueleto.
Te regalo el canto,
ese que se esconde y se escarcha en tu dulzura.
Te regalo el cielo,
ese que se agranda y se embravece al sol naciente.
Te regalo mi pecho,
para que en él te reguardes del silencio y la desdicha.
Te regalo mi latido,
para que en él descanses cuando el ruido te someta.
Te regalo mi sombra,
para que tu piel no sienta como el rayo la envejece.
Te lo regalo todo,
para que nunca sea la nada la que inunde tu sonrisa.
ese que se escapa en los suspiros de mis versos.
Te regalo el alma,
esa que se encoje y se cobija en mi esqueleto.
Te regalo el canto,
ese que se esconde y se escarcha en tu dulzura.
Te regalo el cielo,
ese que se agranda y se embravece al sol naciente.
Te regalo mi pecho,
para que en él te reguardes del silencio y la desdicha.
Te regalo mi latido,
para que en él descanses cuando el ruido te someta.
Te regalo mi sombra,
para que tu piel no sienta como el rayo la envejece.
Te lo regalo todo,
para que nunca sea la nada la que inunde tu sonrisa.
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