Antes de conocerte te miraba
pero no coincidíamos los ojos
en un instante apresurado y cierto,
en una misma línea viceversa.
Y seguía mirándote. Tensaba
la cuerda de mis ojos
para que de su centro
saliese un horizonte que alcanzase
la luz de tu jornada. Yo pensaba
que era cuestión de azar que me miraras
y que tarde o temprano nuestros ojos
formarían la cruz del sentimiento.
Si no hubiese mirado tu sonrisa
tal vez ahora no estaría atado
al brillo de tus labios,
al movimiento mudo de una conversación
que interpretaba yo
en la imagen perfecta de tu boca
como los prolegómenos a un beso.
pero no coincidíamos los ojos
en un instante apresurado y cierto,
en una misma línea viceversa.
Y seguía mirándote. Tensaba
la cuerda de mis ojos
para que de su centro
saliese un horizonte que alcanzase
la luz de tu jornada. Yo pensaba
que era cuestión de azar que me miraras
y que tarde o temprano nuestros ojos
formarían la cruz del sentimiento.
Si no hubiese mirado tu sonrisa
tal vez ahora no estaría atado
al brillo de tus labios,
al movimiento mudo de una conversación
que interpretaba yo
en la imagen perfecta de tu boca
como los prolegómenos a un beso.